miércoles, octubre 20, 2010

Defensa del armadillo de Crepúsculo

He de confesarlo. Desde que lo vi en una captura de cinecutre, debo decir que es lo único que me gusta de la nunca como se debe denostada película Crepúsculo. No puedo creer que haya tan poca referencia del bichito éste que aparece en ésta escena en cuestión (sí, la sosa clase de biología de Bella, donde Edward se retuerce en su asiento como si tuviera almorranas).






Pustulio feo
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Normal que sea el único "actor" con dotes histriónicas, que despliega más carisma en su humilde cameo, que aquel par de angurrientos sobreactuados en hora y media de metraje.

Sin embargo, siempre que busco una referencia al bichito en cuestión, me hallo conque dicen que es "bastante feo por cierto". Fuiiiraa... FEO es el idiota de Robert Pattison... ay crepusculonas, no saben apreciar lo bueno de la naturaleza, por eso se andan buscando Gary Stus tan repulsivos.

Ojalá no lo hayan botado a la basura y esté como artículo coleccionable, circulando por ahí, ¿se imaginan encontrárselo en E-Bay? Ya quisiera verlo en El Precio de la Historia, aunque el pobre se vería en dificultades de hacerse valer por proceder de semejante bodrio; y eso que habría de pasar primero la prueba de autentificación. Por lo pronto he aquí un equivalente de juguete en dicha página por el módico precio de $8.95, y otro en mercado libre por $700.

En fin, gloria al pequeño armadillo, cuyo carisma al parecer le viene de familia, sino miren lo simpático que resultó ser otro disecado pariente suyo (sí, ya sé, debo actualizar ahí, pero cuaando será T_T).

lunes, octubre 11, 2010

Il stupido pagliaccio di Pelazza

Bastante indignación ha causado el desenmascaramiento del periodista Luigi Pelazza sobre su seudo reportaje, que hasta hace poco era tenido por una visión descarnada de la delincuencia en el Callao. 48 horas antes, era calificado de "escalofriante", "impactante", "estremecedor"; durante un fin de semana, se ponderó su valor y audacia para "meterse en la guarida de los avezados". Hoy el reportaje ha quedado reducido a una zarzuela insípida con pretensiones de spagheti western.

Este pretendido Sergio Leone del sensacionalismo, había pagado a un grupo de delincuentes de medio pelo, para hacerse pasar por “Los Malditos de la Mar Brava", nombre falsamente salgariano; se les entregó un guión tremendista, armas de atrezo y trapacerías inventadas. Inventaban leyendas de miedo, y hazañas de terror, gestos acojonantes, todo para las cámaras. Ante el espectador se alzaba una nueva camorra chalaca, y entre todo el montaje, un plagiado NN envuelto en mantas.

Todo esto obviamente, hacía sospechar muchas cosas: muchas aristas reveladoras, el pavoneo vano de los "actores", y por supuesto, la salida incólumne del periodista, terminaron por hundirlos; algo tan serio como un secuestro no era cosa de una recreación infantil desde luego. Pero sólo a ellos claro, porque a esas alturas el italiano farsante ya ha puesto pies en polvorosa, disfrutando de las mieles que siempre se otorgan a los hurgadores de miserias en el Tercer Mundo.

El problema no es tanto la puesta en escena, sino que, obviamente, no era necesario falsear de ese modo la realidad que tanto se han empeñado. No sé a cuento de qué viene el indignarse por "por la imagen proyectada del país en Italia", si valgan verdades, esto no ha sido más que un simulacro de la realidad dura del Primer Puerto. Ha mentido don Pelazza es cierto, ha infamado al periodismo, y ha hecho el ridículo de su vida, pero todo eso, ciertamente, muy al margen de ese grandísimo problema social que Kouri no ha logrado conjurar, entre otras cosas porque es él quien mejor lo maneja y no quiere competencias de ningún tipo, aunque éstas se refugien en los siempre olvidados Barracones.

No se necesita mentir para demostrar los estragos de la delincuencia en un país; en verdad les digo, hay bandas chalacas realmente mortales, se producen muchas muertes a causa de fuegos cruzados, paralelos y tangentes. Retratarlo como tal, jugándose todo, y no solo 500 soles por cabeza (por concepto de pitanza para el elenco), es la verdadera tarea del periodismo. No se necesita mentir en las favelas, ni en la archipodrida Sicilia que pretendió construir con cartón piedra este Pelazza. Las realidades sencillamente se muestran, sin necesidad de máscaras ni maquillajes. Faltosazo el bachiche éste.

Fuente: El Comercio

domingo, octubre 10, 2010

Hacerse el sueco o hacerse el arequipeño

Ya debería estar acostumbrado. Cada vez que se dan estos sucesos, de un peruano ganando un egregio (o hasta un baladí) galardón con olor internacional, para ser más exactos, cada vez que se dan copas internacionales, osos de Berlín y en éste caso, un Nóbel, zumban con furor las vuvuzelas mediáticas, y corren los pregoneros a decir que hoy es nueva fiesta nacional y mañana, feriado largo, que nadie se pierda este nuevo carnaval señores, que pasado mañana nada hay qué celebrar.

No pues. Ya estoy harto de ese omnipresente coro de huachafería mediática que se viene como huayco cada vez que un peruano, o cuasi peruano, se gana una presea internacional. Ahora resulta que todos somos vargallosistas, todos somos citadores del talentoso arequipeño, tasadores de sus experiencias, zampones de sus pasos, íntimos suyos; todos en fin quieren prenderse de donde sea de la algarabía con etéreas raíces characatas.

Aclaración importante: no estoy en contra, ni desconozco el aporte literario que ha significado para nuestra cultura la obra de Mario Vargas Llosa. Quién puede discutir sus obras, quien puede tachar sus perfecciones gramaticales, su narrativa impoluta y elocuente. Sin embargo, hay cosas que humanamente debo rechazar de don Mario: por ejemplo el devenir en un liberaloide, mentiroso, cuasi apátrida voluntario (de esos que se aplican el eufemismo de "ciudadano del mundo"), converso conservador y neocon injertado. Sí eso pienso: el viraje a lo neocon lo ha estigmatizado ultimamente, y ha sido a mi parecer, una raya más al tigre. Aunque considero decisiva su intervención en la derogación del decreto legislativo 1097, y favorable su opinión acerca del mutilado Monumento al Ojo que Llora, debo decir que políticamente es un fiasco. Como si no lo hubiera desmotrado en los 90, cuando flaqueó su voluntad para mentir en el debate con Fujimori.

¿Que hay del Nobel en sí? Cuantos inombrables lo han recibido: Roosevelt, Woodrow Wilson, y el infame Kissinger. Claro, por lo menos el señor Vargas Llosa, ha hecho más por recibirlo, que don Obama por su inmerecido Nobel de hace un año, y lo mejor, lo ha hecho en un área donde nadie puede discutir su legitimidad. Eso nadie lo va a negar. Pero por favor, ya no nos hagamos los suecos armando alharacas con el logro del talentoso arequipeño. Si antes lo fue por la sobrevalorada cinta de una apañada sobrina, hoy el tío mitológico no merece más reconocimiento que el que significa ver reconocida su obra internacionalmente. Y acomo diría Jose Santos Chocano: "Ahí nomás".

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(*) O la generación Coelho, la generación Cuauhtemoc Sanchez, la generación Dan Brown, en buen cristiano, la generación "no me importa lo que leo, con tal que estoy hojeando un mamotreto".