lunes, marzo 02, 2009

Fox y sus conexiones con el grupo Colina

Que nadie piense que esto es una exageración. En efecto, si analizamos el discurso de Jack Bauer y lo contrastamos con el de Nakazaki o la horda de macacos luciferinos que defiende a capa y espada a Fujimori, encontramos asombrosos parecidos, una mezcla de maquiavelismo de pacotilla y tecnologías del S XX (XXI en el caso de Bauer).

En la pulcra ficción tenemos muy bien definidos a los enemigos de los "buenos". Aquí los enemigos post 11-Setiembre, son los terroristas árabes. La dicotomía no puede ser más perfecta: ayer eran los nazis los perfectos enemigos: duros, autómatas, y con residencia lejos de Estados Unidos. Ese vacío lo llenaron los comunistas soviéticos, sólo que nunca pudieron ser objeto de confrontación directa... caído el muro de Berlín, caído todo el bloque soviético... quedaba la insaciable hambre de enemistad para el coloso neobritánico... y lo encontró en el mundo musulmán.

"¡Que más daba! Esos criadores de camellos son capaces de volarse en pedacitos, además desde siglos se la tienen jurada a Occidente", debieron pensar los de la administración Bush (cuyos tentáculos siguen secuestrando a Obama, como no podía ser de otro modo) que no sólo infestaron y siguen infestando el aparato político, sino también el televisivo. El parto de los montes de la caverna yanki, fue pues, Jack Bauer.

Recordemos, esta es la pulcra ficción. Aquí los buenos buenitos, allá los malos malosos. Jack sabe bien a quien aplicar el cable pelado en el pescuezo, sabe bien a quien amedrentar con un inofensivo lapicero convertido en pincha-ojos... parece que el enemigo tiene un cartel que dice "Jack pateame el trasero". Jamás le da un puñetazo a alguien por error, jamás tortura a nadie y dice "se me chispoteó", siempre hace crujir la mandíbula correcta. Y por que es la misma ficción impecable que pinta una FOX que no conoció al grupo Colina en persona, pero que igualmente haría de oídos sordos a una exhibición Yuyanapaq permanente, es que para Jack Bauer es perfectamente injusto que el Senado le investigue en sus excesos.

En su defensa, el agente federal arguye que lo hacía por "defender al país, porque son terroristas y no merecen vivir, porque sino lo torturaba no iba a obtener información para impedir el atentado..." De ahí surge un héroe inmerecido, un Cristo entre los fariseos...

Pero, todos sabemos que históricamente esto no tiene ni pies ni cabeza. Aquí en Perú la tragedia del terrorismo, también planteaba al enemigo perfecto: malvados enmascarados con pasamontañas, asustadores de tetas, verdaderos monstruos... a los que se le puso a combatir otro monstruo, uno venido del país del sol naciente. El discurso es el mismo: "el chino hizo lo correcto, eran terroristas, necesitabamos pacificar el país"; semejante desfachatez olvida que Colina jamás disparó un solo tiro contra un terrorista armado, nunca tuvo bajas en batalla, y no capturó al monstruo Abimael, sino que procuró una infame cosecha a la Parca... se olvidan que en la guerra sucia se disparó contra gente equivocada, que se quebrantó la hermandad entre el ejército y el pueblo peruano... y por eso ahora, se quiere disfrazar a malos elementos de las Fuerzas Armadas, de Cristos entre fariseos, olvidandose de los cientos de Gólgotas que dejaron tras de sí.

Afortunadamente Jack Bauer es sólo un engendro retorcido de la ficción. Colina en cambio fue una realidad. Los militares que hoy se corren a un proceso de investigación por violación a los derechos humanos, podrían encontrar un eco en el personaje del malhadado Kiefer Southerland, a un colega de armas. Podrían considerarlo un infortunado incomprendido. Y por eso mismo don Mario Vargas Llosa, sea más consecuente cuando defienda la instalación de un Museo de la Memoria... que nuestros Bauers son los primeros en ladrar en contra de dicho proyecto.

1 comentario:

Dinorider d'Andoandor dijo...

Como dices él es ficción pero y los de verdad???, ¡cómo es, no? la realidad al nivel de la ficción y hasta superándola.