viernes, marzo 27, 2009

Apoyemos a Leonard



El primer viral de Dark Prince, en apoyo de un colega. La meta: llegar a las 500 visitas :P

lunes, marzo 23, 2009

Matrisuicidio


Ya es oficial. Se estaban demorando mucho en promocionar una realidad: El gúguel, y su enburkada señora, el yutúf. Ahora, ¿qué sigue? ¿Presentar en sociedad a su orwelliano hijito, el programita de identificación de audio para proteger la tajada de las moribundas discográficas el copyright?
No sé porqué pero hoy al acceder a alguna de mis cuentas, me dio la impresión que esta captura de pantalla tenía cierta relación con el "Abandonad toda esperanza los que aquí entráis" de Dante. Y la WMG cual un Minos estornudando chispas.
En efecto abandonad toda esperanza, usuarios.

Lo que es un pacae

Un pacae es una planta leguminosa arbórea y bastante rústica de las zonas costeras del Perú. También se le conoce como guaba o pacay. Sus frutos, colgando en forma de vaina, contienen un contenido de pulpa blanca de sabor dulce y bastante agradable, que envuelve unas semillas negras conocidas como pepas. (Algo que sale hasta en la wikipedia)

Esto ignoraba Jaime Bayly, cuando entrevistaba el domingo por la noche a la laureada Magaly Solier, hablándole de cosas que en su seudoperuanismo, el niño terrible jamás podría comprender. Al fin, digo yo, una prueba de la condición de apátrida que ostenta este personaje, de peruanismo postizo, de peruanidad cosida a la mala en ese ternito y esa corbata a lo The Spirit, de tecleador del New Herald de Miami, que una vez a la semana se acuerda de una república sudamericana (porque a la otra la monitorea día y noche), en fin, sólo un milagro del Cristo Moreno le hizo traer a la memoria lo que es una chirimoya.




La misma falta de peruanidad que asume Alditus, en su deplorable columna, porque apuesta principalmente, por la del yurop boy. Dejo para este menester al pastrulo malapalabrero (injustamente postergado en la edición de hoy de La Primera, por un derriere).

¿Cuando peruanizaremos el Perú? ¿O hacen falta setenta veces siete ensayos para esa labor?

lunes, marzo 09, 2009

El capellán del diablo



Leído en su columna dominguera (como hoy no publicó nada el tío Hildebrandt)

El Cardenal Cipriani debe odiar a la Iglesia Católica. Podría ser hasta un infiltrado en sus filas, un demonio con alas de papier mâché, un íncubo luterano decidido a desprestigiar a Roma.

¿O es que es impresentable sólo porque le da la gana y sin propósitos ulteriores?

Cuando los inocentes eran sospechosos y los sospechosos eran terroristas y los terroristas eran desaparecidos, Cipriani apoyó firmemente, en Ayacucho, los desmanes militares que casi nos cuestan perder la guerra con el maoismo homicida de Sendero.

Jamás defendió a las víctimas del fascismo fujimorista. Al contrario, alguna vez sostuvo que la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, una entidad que exponía el pellejo en defensa de los inocentes victimados por la barbarie de ambos lados, era “una cojudez”.

Porque Cipriani no sólo es fascista de convicción y franquista melancólico sino que también es procaz.

Alguna vez lo grabaron dando una charla en la Escuela Militar de Chorrillos y este columnista tuvo el privilegio de propalar parte de esas imágenes en un programa de TV.

Allí, con el lenguaje de un asaltante de caminos y el alma de un abusador de mujeres, habló “a lo macho”. Allí virtió parte de su alma y lo que virtió no le hizo ningún bien a la institución que desde hace dos mil años pretende decirnos que sus pastores son gente mejor que los mortales comunes y corrientes.

Cipriani no sólo no es mejor que cualquiera. Cipriani es peor que cualquier laico con pocos valores.

Porque el laico más imperfecto que uno pueda imaginar no se disfraza de jerarca romano ni pretende señalarnos el camino que conduce al cielo.

Cipriani es fascista probado, es ordinario como un suboficial encervezado, es teatrero como cuando simuló llorar después de lo de la embajada del Japón y es odioso por donde se le mire y desde donde se le oiga porque su único interés es el de contribuir al inmovilismo. Es un discurso de la Confiep con un amén al final. Es el hombre que el mártir Oscar Arnulfo Romero, obispo salvadoreño asesinado por la derecha en plena misa, no habría siquiera saludado.

Cipriani fue nombrado cardenal por un Papa que coordinaba con la CIA, que recibía en secreto al enviado de Reagan para ver qué se hacía en Varsovia y que combinaba sin remordimientos la misión pastoral y su labor de destruir todo lo de progresista y moderno que en la Iglesia Católica se había levantado desde el Concilio Vaticano II.

Paulo VI fue el iluminado que quiso emparentar, por segunda vez, la Iglesia Católica con los intereses de los que más sufren. Porque Paulo VI entendió que el sufrimiento social es evitable y que es el orden mundial, podrido desde la raíz, el que lo convierte en endémico.

Paulo VI quería regresar a los orígenes de una Iglesia que, antes de ser Roma, fue fe y pobreza, ejemplo y humildad. Estuvo a punto de lograrlo hasta que llegaron las hordas de la restauración con el Opus Dei a la cabeza y los sodálites en la infantería.

Esas hordas han restablecido el orden que terminará matando a la iglesia de Roma. El orden del Sacro Imperio. El orden inamovible de los ricos que mandan y los pobres que deben esperar vivir mejor en el cielo. “Allí tomaréis sopa, hermanos míos”, decía Neruda.

Y de esas hordas pasatistas y de ese orden que olvidó a San Francisco y recuperó el sentido del imperio nació la espantosa nominación del Cardenal Cipriani, siniestra expresión del Opus Dei y consejero espiritual de Fujimori.

Y ayer este señor, que quiere pasar por comentarista desinteresado, ha dicho que el Museo de la Memoria no debe levantarse porque “no contribuye a la reconciliación del país”.

Bueno, el Museo de la Inquisición, donde Cipriani debería figurar en cera y con el disfraz de prelado que tanto le gusta, tampoco es que fomente la reconciliación entre la Iglesia y sus víctimas.

Y, sin embargo, el Museo de la Inquisición existe porque resume un capítulo de la historia.

Aparte de adular a Alan García y de censurar a quienes enfrentan las provocaciones de Chile -recordándonos la peor diplomacia de Roma frente a los poderes fácticos-, Cipriani se ha permitido decirle a los propulsores del Museo de la Memoria -es decir, al gobierno alemán de la conservadora Ángela Merkel- que “no se debe permitir injerencias extranjeras”.

¡Y lo dice este funcionario de una Iglesia con sede en Roma, con casa matriz en el Estado del Vaticano y con nuncios embajadores acogidos al estatuto de la extraterritorialidad!

Es hora de decirle a Cipriani cuán inaceptable resulta como personaje espiritual. Es hora de recordarle que si la Iglesia Católica sufre de anemia sacerdotal y crisis de feligresía es por gente como él. Es hora de decirle, en suma, que la maldición de los hipócritas es que no pueden ocultar su hipocresía.

Ya he dicho que me duele ser agnóstico. Pero cuando escucho a Cipriani decir cosas como la de ayer me reafirmo en mi catedral de dudas. Bueno, dudas relativas. No tengo la menor duda, por ejemplo, de que Cipriani no representa a Dios -como quiera que se pueda entender esta definición-.


memoria 2 by ~Juanka100 on deviantART

domingo, marzo 08, 2009

Memoria jorobada

Bastante polémica despertó Carlitos Meléndez (quien también opinó ligeramente sobre otro espinoso tema) con sus comentarios al Museo de la Memoria.

En efecto Jorobado, tu memoria no es la de todos. Se supone que iría a manejar una perspectiva científica, pero lejos de eso, es la perspectiva del fastidio:

Las reacciones del sector “progresista” (lo que algunos llaman “caviar”) en torno a la negativa presidencial por facilitar la creación de un museo de la memoria parte de una premisa falsa: “el pueblo peruano no tiene memoria” y por lo tanto es necesario crear políticas para promoverla. Este es un punto de partida equivocado pues considero lo contrario: los peruanos sí tenemos memoria, pero no de los asuntos que la sociedad civil de izquierda quisiera.

Pues en efecto, no es tanto que el pueblo no tenga memoria; concuerdo en que se reserva este espacio mnemotécnico para cosas bastante más chabacanas, pero ¿acaso es ello lo natural, y es lo que esperamos de un pueblo que camina a consolidar su democracia, o que se supone ya la vive?.

Pero lo que sí es una renuncia a las funciones cerebrales, es el símil chabacano de:

Es como si el Perú fuera un patita que acaba de terminar con su novia, que anda medio tristón, pero quiere hacer el “move on” de una vez. Y es como si los “caviares” fuesen esa mancha de “amigos” insoportables que le dicen al susodicho: “chupa compare, emborráchate, llora, sufre”, que le amontonan de recuerdos, le ponen boleros cantineros, le restriegan en la cara fotos-momentos-Kodak de un pasado perfecto, etc., cuando en realidad lo único que el patita quiere es que lo dejen solo. No quiere salir a chupar, ni cortarse las venas. No ahora en todo caso.

Así que esas tenemos: para algunos, el único costo de la guerra interna fue no poder ir al cine o quedarse sin luz; para ellos, la donación de Angela Merkel, es parte de una gran conspiración izquierdista-antimilitarista mundial (WTF?). Pues precisamente para aquellos desubicados es necesaria esta iniciativa. Si sus heridas fueron tan leves que ya cicatrizaron y equivalen a romper con la flaca, entonces será menester reabrirlas y lavarlas a fondo, porque se están pudriendo por dentro, con infección de frivolidad, autocomplacencia e ignorancia.

Recuerda a Jhon Donne, insensato: Ningún hombre es una isla: todo hombre es una porción de tierra firme. La muerte de todo hombre me disminuye, porque yo soy una parte de la humanidad. Por eso nunca preguntes, ¿por quién doblan las campanas? ¡Están doblando por tí!. Yo no hablo como estudiante de tercer grado de derecho, ahora hablo como peruano común y silvestre: el perdón no es olvido.

Yo trabajé en la CVR los dos años que duró y me gustaría que esa chamba sea más útil y tenga un impacto inmediato. Pero antes que eso, reconozco la idiosincrasia del peruano promedio, del patita que no quiere chupar por su ex (por lo menos, no ahora). Llegará el día, el momento, la generación, en que las introspecciones al pasado sean más enriquecedoras. Ahora, todavía no. Respetemos nuestro pasado, nuestra memoria, pero sobre todo, respetemos nuestro presente, nuestra realidad. La “memoria” del peruano, no es la tuya, amigo “caviar”. (Y tener “memoria”, no te hace mejor persona…no lo olvides).

Aquí la madre del cordero. Sinceramente da un poco de vergüenza ajena que alguien que representa a una nonagenaria alma mater, sea tan izquierdofóbico, o use esa palabreja de la retórica gutural del fujimorismo. No es mi intención vincularlo con ninguno de esos grupos, pues sería deshonesto hacerlo (al mejor estilo de Jack Chick publicaciones), solamente deplorar la falta de tacto para el tema (una vez más), y el odioso personalismo (que bueno es culantro pero no tanto).

Comuníquese y archívese.

Bonus: Nuevamente digo, don Mario: mayor congruencia. Al chamuscador del SIN gringo Jack Bauer tampoco le gustaría un museo de la memoria de la administración Bush.

jueves, marzo 05, 2009

Enemigos ínfimos (se merecen un pwned)

Ahora sí se me cayeron esta pareja dispareja. ¿Quién le dijo a Beto Ortiz que dejara de ser fritanguero en New York y dijera tan suelto de huesos la palabra "caviar", con un desprecio asaz impostado (de paso que su misogina soterrada hizo rodar las cabezas de Karla Casós y Claudia Portocarrero mucho antes), para disimular su ridículo anti-toledismo? ¿Quién le dijo a Aldo Miyashiro (a partir de ahora el otro Aldito M) que dejar de hacer series a lo Robert Rodríguez, para permutarlas por una huachafería de medianoche era lo mejor que pudo hacer en su vida? Peor aún ¿qué rayos tenía que hacer ahí, so pretexto de libertad de expresión, un apéndice putrefacto de la politiquería más absurda de Sudamérica?

Lo digo porque para todos fue nauseabunda la entrevista nocturna a la hija de Fujimori, Keiko. Semejante espectáculo no se veía desde la década del asco (buena Hildebrandt):

Lo que sí creo es que es hora de recordar, desde el humor negro, la década en la que todo parecía inmundo y pestífero. Sobre todo en estos días, cuando la señora Keiko aparece en la TV amiguita haciendo gala de un cinismo heredado y de una sinvergüencería perfeccionada en Boston.

O sino como dijera el padawan Torres Montero (jalado desde malas palabras.pe):



PD: Visto en utero.pe

La calaña moral de la señora Fujimori ya no es asunto especulativo ni merece el beneficio de la duda. Su corta pero significativa hoja de vida muestra todos los síntomas de tratarse de una rata de aquellas. Además de ser una inculta apabullante, parece que ha seguido bien el consejo paterno de no perder el tiempo leyendo libros para ser “pragmática”, su nivel moral se ejemplifica claramente en las pocas decisiones personales que ha tomado, la más importante de todas, el abandonar a su suerte a su propia madre, tentada por el disfrute y los oropeles del poder.

Cualquier persona éticamente madura tomará siempre partido por la parte débil frente a la fuerte, eso nos sucede a todos casi instintivamente antes del análisis o estudio de un conflicto. (...)En el caso del divorcio de los Fujimori resultaba claro, hasta para quienes no crean en lo de los maltratos ni conozcan los líos de entrecasa, que la parte débil de la relación estaba en la Sra. Susana. El deber natural de la hija mayor era, por simple conmiseración con quien le dio la vida, el estar junto a su madre en un momento clave. (....) Sin embargo, la señora Keiko no tarda ni un minuto en tomar el camino amoral y antinatural de alejarse de su madre, quedarse en Palacio disfrutando del poder y aceptar los beneficios materiales de la corrupción de su padre para su educación y sus gastos personales.

Que el poder y el dinero aflojen la moral de tantos no es novedoso, lo extrordinario en Keiko es la antinatural decisión de no apoyar a su madre en su momento de mayor debilidad física y mental. Una digna hija del individuo más hipócrita, corrupto y cobarde que ha llegado a la presidencia de este país. Realmente.

lunes, marzo 02, 2009

Fox y sus conexiones con el grupo Colina

Que nadie piense que esto es una exageración. En efecto, si analizamos el discurso de Jack Bauer y lo contrastamos con el de Nakazaki o la horda de macacos luciferinos que defiende a capa y espada a Fujimori, encontramos asombrosos parecidos, una mezcla de maquiavelismo de pacotilla y tecnologías del S XX (XXI en el caso de Bauer).

En la pulcra ficción tenemos muy bien definidos a los enemigos de los "buenos". Aquí los enemigos post 11-Setiembre, son los terroristas árabes. La dicotomía no puede ser más perfecta: ayer eran los nazis los perfectos enemigos: duros, autómatas, y con residencia lejos de Estados Unidos. Ese vacío lo llenaron los comunistas soviéticos, sólo que nunca pudieron ser objeto de confrontación directa... caído el muro de Berlín, caído todo el bloque soviético... quedaba la insaciable hambre de enemistad para el coloso neobritánico... y lo encontró en el mundo musulmán.

"¡Que más daba! Esos criadores de camellos son capaces de volarse en pedacitos, además desde siglos se la tienen jurada a Occidente", debieron pensar los de la administración Bush (cuyos tentáculos siguen secuestrando a Obama, como no podía ser de otro modo) que no sólo infestaron y siguen infestando el aparato político, sino también el televisivo. El parto de los montes de la caverna yanki, fue pues, Jack Bauer.

Recordemos, esta es la pulcra ficción. Aquí los buenos buenitos, allá los malos malosos. Jack sabe bien a quien aplicar el cable pelado en el pescuezo, sabe bien a quien amedrentar con un inofensivo lapicero convertido en pincha-ojos... parece que el enemigo tiene un cartel que dice "Jack pateame el trasero". Jamás le da un puñetazo a alguien por error, jamás tortura a nadie y dice "se me chispoteó", siempre hace crujir la mandíbula correcta. Y por que es la misma ficción impecable que pinta una FOX que no conoció al grupo Colina en persona, pero que igualmente haría de oídos sordos a una exhibición Yuyanapaq permanente, es que para Jack Bauer es perfectamente injusto que el Senado le investigue en sus excesos.

En su defensa, el agente federal arguye que lo hacía por "defender al país, porque son terroristas y no merecen vivir, porque sino lo torturaba no iba a obtener información para impedir el atentado..." De ahí surge un héroe inmerecido, un Cristo entre los fariseos...

Pero, todos sabemos que históricamente esto no tiene ni pies ni cabeza. Aquí en Perú la tragedia del terrorismo, también planteaba al enemigo perfecto: malvados enmascarados con pasamontañas, asustadores de tetas, verdaderos monstruos... a los que se le puso a combatir otro monstruo, uno venido del país del sol naciente. El discurso es el mismo: "el chino hizo lo correcto, eran terroristas, necesitabamos pacificar el país"; semejante desfachatez olvida que Colina jamás disparó un solo tiro contra un terrorista armado, nunca tuvo bajas en batalla, y no capturó al monstruo Abimael, sino que procuró una infame cosecha a la Parca... se olvidan que en la guerra sucia se disparó contra gente equivocada, que se quebrantó la hermandad entre el ejército y el pueblo peruano... y por eso ahora, se quiere disfrazar a malos elementos de las Fuerzas Armadas, de Cristos entre fariseos, olvidandose de los cientos de Gólgotas que dejaron tras de sí.

Afortunadamente Jack Bauer es sólo un engendro retorcido de la ficción. Colina en cambio fue una realidad. Los militares que hoy se corren a un proceso de investigación por violación a los derechos humanos, podrían encontrar un eco en el personaje del malhadado Kiefer Southerland, a un colega de armas. Podrían considerarlo un infortunado incomprendido. Y por eso mismo don Mario Vargas Llosa, sea más consecuente cuando defienda la instalación de un Museo de la Memoria... que nuestros Bauers son los primeros en ladrar en contra de dicho proyecto.