jueves, enero 29, 2009

Tragicomedias altiplánicas

¿Quien es más patético: Hernán Fuentes y su causa perdida por un separatismo de pacotilla? ¿O al otro lado del Titicaca, unos berrinchudos media-lunenses?

En ambos casos hay sendos inconstitucionalismos. Primero, Hernán Fuentes porque se saltea olímpicamente todo el ordenamiento político y constitucional de la nación (que en 1993 atornilló el presidencialismo con sabor a wasabi), llegando al extremo de mendigar ayuda política para un proyecto que nadie en su cabales apoyaría. Desmembrar al país de un cachito altiplánico, que fuese génesis y bastión de la cultura ancestral, a causa de un racismo invertido, anodino pero igual de molesto. Querer ser más evomoralistas que el mismo Evo. En suma, hacer del histórico departamento de Puno una republiqueta aún más fantasmagórica que la que desde Lima decide los destinos de sus hijos remotos, con no menos injusticia.

Segundo, lo volveré a decir, para berrinchuda, la oposición boliche. Afila tus lápices, GenerationM, que luego de esto ya no dibujarás más chicas superpoderosas, porque te habrán balaseado los ponchos rojos. Sí, claro, y a mí me persiguen rabinos rabiosos. Saliendome un poco del tema, en eso consiste la gran felicidad del analfabeto político, que tan acertadamente dijo Bertold Brecht: en no saber a dónde apuntar llegado el momento.

Volviendo: aquí el inconstitucinalismo es igual de flagrante. La nueva constitución sólo haría temer intereses de los latifundistas ajustados con clavijas asaz oxidadas. Cómo no pudieron manipular el poder constituyente, pues, a ser federalistas de pacotilla. Pero la gran diferencia es que tienen de su lado a la prensa que veranea en Miami para según ellos quedar igual de morenos que Obama y que no se dude de sus buenas intenciones, como si éstas se midieran por la melanina. Ésa prensa que tiene sus remedos en Lima, donde no se mide con la misma vara los pecados de Fuentes y los de la oposición marinkovikcista, sino que se condena al primero y se ensalza al segundo.

En suma, las dos tragicomedias terminan con sendos tomatazos políticos. Ciérrese el telón por favor.

1 comentario:

Dinorider d'Andoandor dijo...

con tal de figurar esos pseudocaudillos son capaces de vender a sus madres