sábado, noviembre 28, 2009

This is the Chivas life


Take a relax by ~DarkPrince2007 on deviantART

Por lo pronto el reflote de este blog tendrá que esperar.

PD: ¿Alguien sabe como se llama esto de poner imagenes en un fondo negro y escribirle frases en blanco?

sábado, setiembre 12, 2009

Desbordando el papel


En un solitario papel vertí un día todos mis trazos... vertí en él mi universo de personajes, mientras caía de pronto en una especie de trance creativo. Sencillamente no podía dejar de plasmar cada idea que en aquel momento se me venía a la cabeza.
Bueno eso pasa cuando me dejan con un papelito jajaja son solo bocetos, para la próxima haré algo más elaborado.

domingo, setiembre 06, 2009

So do you want diablada?


Lo siento Evo, antes este blogger te comprendía y hasta apoyaba... pero ahora pues...

Igual, los errores del altiplánico mandatario de ninguna manera le dan razón a la pútrida derecha racista separatista que le acecha. No. Cada quien a mirar la viga en su propio ojo, por favor; por eso mismo, antes de mover pleitos a un país hermano por elementos culturales compartidos (¿no que eran el Alto Perú?), es necesario fijarse en los problemas propios y lavar los trapos sucios en casa.

Nota: este garabato instantáneo no está en contra del hermano país de Bolivia ni de su pueblo. Así como Alan García puede ser un impresentable sin remedio, ningún mandatario está a salvo de serlo. Además lo hice porque Alvaro Portales prometió unas caricaturas al respecto de la DiabladaGate y nunca las publicó.
Ahora alístate ninja Yanamaru, que los ponchos rojos no perdonan D:

sábado, setiembre 05, 2009

¿Profecía?


Inquietante caricatura de Javier Prado, vista en la Nuez, aunque trataba sobre otro tema, de alguna manera vaticinaba el actual mordisco capitalista que ha sido la noticia de la semana: Disney compró a Marvel por una bicoca dicho sea de paso.

Devastador, así la crema y nata de la blogósfera se empeñe en hacer pasar piola este acontecimiento. Que Disney es una empresa transnacional sólida (que hasta le hace muñequitos a los hijos de la realeza saudí), no lo vamos a negar, pero su ámbito de trascendencia es la mar de distante que los de las creaciones de Stan Lee y Jack Kirby. Y también el hecho que no es una inocentada: primero, absorbió a Pixar, que eventualmente le habría ganado y destruido en el mundo de la animación 3D. Seamos sinceros: desde que don Walt se fue a la tumba, se fue con él todo el candor que pudo tener esta empresa; se volvió un consorcio de mercachifles y gángsters que formaban las filas de un imperio al servicio de otro imperio. Durante mucho tiempo, el público masculino juvenil le fue esquivo. Es obvio: la Sirenita jamás iba a poder contra Wolverine o Dragon Ball.

Y eso es precisamente lo que acaba de ocurrir: la actual Disney, se va a embolsicar dicho mercado. No les bastó con embolsicarse la pubertad atontada de hormonas con Hannah Montana y demás showcitos bien conocidos... ahora quiere tentar suerte con el público más "serial" del frikismo. ¿Nos dejaremos conquistar tan fácilmente?

Cito a la Nuez (otra vez):
ante las interrogantes que se hacen en estos momentos al respecto de Disney, autoproclamada la defensora de la moral tradicional, para otros no pasa nada pues "business son business" y y si la editora es un negocio consolidado por su temática muchos dudan que vayan a ver algún cambio

¿Que sigue después? ¿Adquirir alguna franquicia del anime? No se extrañen...

Lástima que no haya una Civil War por parte de los aficionados, todos parecen haber aceptado su triste sino. Decidido: a partir de ahora si compro un cómic de Perú21 será de DC... al menos Warner tiene más experiencia en ese tipo de público.

lunes, agosto 31, 2009

Resurrección

Aprovechando el marco del Blog Day he decidido relanzar este blog. Creo haber encontrado la guía de este blog: promocionar mis creaciones, ya dejándome de lado sobre opiniones políticas que redundan en lo que la blogósfera frondosa siempre da a conocer sobradamente. Aunque si se necesita, siempre podrá haber una viñeta política.

Así que a partir de ahora, las esporádicas publicaciones de este blog serán para dar a conocer mi estilo naif y mis personajes, y algunas publicaciones que yo por alguna razón no quiera subir al Deviant Art.

Comuníquese, regístrese y archívese ;) este blog resucitará...

miércoles, julio 22, 2009

Desmontando la conspiración lunar: el alunizaje fue real



Evidencias y argumentos de que el alunizaje fue real. Sólo click y disfrútenlo.

Será porque pienso que el internet se ha convertido en el refugio de charlatanes y conspiranoicos que pueden publicar acá, con la seguridad de que serán escuchados y muy posiblemente creídos, cualquier tipo de sandez, que en este humilde vídeo, con el estilo que caracteriza al ninja punk peruano japo andino, me encargo de rebatir los principales argumentos de los que niegan el alunizaje.

Una saludable disidencia en medio de la marea de enlaces a frases de búsqueda como "el fraude de alunizaje", "el hombre no llegó a la luna", etc. Ah y dejen descansar a Kubrick en paz, charlatanes de cuarta que no son capaces de corroborar científicamente sus negaciones a esta hazaña científica imperialista ¬¬

sábado, mayo 09, 2009

Apoyemos a Leonard 2



Antes de darle muerte a este blog (cuanta razón tenías, mi querida L) hagamos un poco de publicidad al buen Leonard.

Hasta la próxima.

sábado, abril 25, 2009

El día que cayó Sendero Luminoso (parte 4)

Efecto demoledor


Dos semanas después del bombbazo que destruyó el Canal 2 de televisión, Jiménez decidió aprehender a "Sotil". Durante dos años lo habían usado como señuelo para atrapar a otros, y la mayoría de sus contactos ya estaban en prisión.


Arana Franco fue trasladado a al oficina del GEIN. Cuando trató de negar que era miembro de Sendero Luminoso, Jiménes le mostró una foto que sus agentes habían encontrado y que probaba que había asistido al entierro secreto de la esposa de Guzmán. Luego lo hizo escuchar las cintas magnetofónicas y ver las cintas de vídeo que sus hombres habian grabado en el transcurso de dos años, y que demostraban que había tenido conversaciones y encuentros con altos dirgientes de la organización. Po último, le mostró un informe sobre sus estados financieros, el cual revelaba que su academia generaba entre 20.000 y 30.000 dólares mensuales para los guerrilleros.


El efecto fue demoledor.


-Si decide colaborar con nosotros, lo ayudaremos en todo lo que podamos -le ofreció el investigador-. Tal vez se pueda hacer algo por usted.


Como muestra de buena fe, Jiménez puso en libertad a la esposa de Arana Franco.


El astuto "Sotil" se vino abajo. Vacilante al principio, luego mas resuelto, reveló todo lo que sabía. Reconoció haber ingresado en las filas de Sendero Luminoso cuando era un estudiante universitario, y que su cuñado también era militante.


Jiménez lo interrogó varias horas, entre incontables tazas de café y mientras unas cámaras ocultas tras la ventana de espejos del cuarto de interrogatorios filmaban en silencio. De repente, casi como si fuera una ocurrencia, Arana Franco dijo:


-Guzmán está en Lima. Lo vi hace menos de un mes.


Jiménez se quedó atónito.


"Sotil" contó entonces que los habían llevado con los ojos vendados a donde se encontraba el líder senderista, pero fue capaz de describir a los que organizaron la reunión y el trayecto, que siguieron para trasladarlo. Valiéndose de estas pistas, Jiménez montó vigilancia las 24 horas del día en varios lugares. A él y a sus hombres únicamente les restaba esperar y observar.


Entre tanto, la encarnizada guerra urbana continuaba en Lima. El 16 de julio de 1992, una camioneta cargada con media tonelada de explosivos estalló en el centro del elegante barrio de Miraflores. Unas 20 personas murieron, más de 100 resultaron heridas, y más de 500 construcciones, entre casas y comercios, sufrieron daños graves.


Cuatro días más tarde, un coche bomba destruyó el edificio del Instituto Libertad y Democracia, situado a cinco cuadras de la calle Tarata. Al día siguiente, la embajada de Bolivia también sufrió los estragos de un coche bomba.


El 22 y 23 de julio, Sendero Luminoso realizó lo que sus militantes llamaron un "paro armado". El sistema de transporte público quedó paralizado. Unos cuerpos de psitoleros senderistas atacaron a las personas que marchaban a trabajar y asesinaron a los taxistas que se atrevieron a hacer caso omiso del "paro". A uno lo sacaron por la fuerza de su coche y lo quemaron vivo. Carretas de frutas cargadas con explosivos estallaron frente a varias escuelas. El segundo día, el ejército y la policía prácticamente se recluyeron en su cuarteles y estaciones. El movimiento en la ciudad se redujo al mínimo. Los terroristas no cabían en sí de gozo, pues el "paro armado" -ensayo general para realizar un "levantamiento en todo el país"- había sido un éxito.



Una de las casas que Jiménez tenía bajo vigilancia estaba unibcada en el número 459 de la calle 1, en un barrio nuevo llamado Los Sauces. La habitaban un hombre joven con barbas de chivo y una mujer ágil y esbelta que parecía ser su esposa.


En la calle contigua Benedcito encontró a un coronal de la policía que les prmitió vigilar las 24 horas del día desde una habitación ubicada en un segundo piso, con vista a la casa de calle 1. Además, instruyó a algunos de sus agentes para que se hicieran psar por recolectores de basura en esa zona.


La pareja vigilada tenía ciertos hábitos invariables. cada mañana ella despedía al hombre cen el umbral de la puerta con un beso, y luego volvía al interior de la casa. Con su portafolio en la mano y vestido con saco y corbta, el sujeto daba la impresión de ser un joven profesional que iba camino a su oficina. Los agentes del GEIN empezaron a llamarlo "Lolo", y a ella, "Lola".


La vigilancia de la casa yu la inspección de la basura proprcionaron pocas pistas. Lolo pasaba gran parte del día recorriendo el vecindario, como si buscara indicios de algo sospechoso. Jiménez llegó a pensar que quizá la pareja solo estuviera cuidando la vivienda en espera de la llegada de militantes o dirigentes senderistas.


A principios de septiembre, varias jóvenes delgadas y atractivas empezaron a llegar y salir de las casa con regularidad. Los agentes del GEIN las siguieron e identificaron como estudiantes de danza. Entonces descubrieron que la tal Lola era Maritza Garrido Lecca, conodica bailarina de ballet moderno.


-¡Diablos! ¡Es una academia de danza! -exclamó sorprendido Jiménez cuando sus hombres lo enteraron del asunto.


No le cabía en la cabeza que Guzmán pudiera estar escondido en uan casa tan pequeña, donde el salón de baile debía de ocupar posiblemente una planta completa.


-Al parecer nos metimos en el sitio equivocado -concluyó-. Suspendan la vigilancia.


Dos de sus agentes protestaron con vehemencia, pero Jiménez no revocó la orden. Entonces aquellos, sin decirle nada, dejaron unos cuantos hombres vigilando el inmueble en tanto trataban de convercelo. Al final Benedicto cedió y ordenó que reanudaran la vigilancia.


Entre los desperdicios de la casa que losa gentes disfrazados recogían aparecieron cinco tipos distintos de cabello, Era posible que fueran de las estudiantes de danza, pero algunos de los invetisgadores del GEIN opinaban que podrían ser de otros personas. Más tarde encontraron colillas de cigarrillos de la marca Winston Lights, la misma de otros que habían hallado en la casa de la calle Buenavista. Era extraño, pues los hombres apostados en Los Sauces no habían visto fumar ni a la pareja ni a las bailarinas.

A Jiménez le preocupaban otras cosas. Cierta noche, uno de los equipos de vigilancia vio moverse una silueta entre las persianas de una de la ventanas de la planta alta, cuyo perfil no correspondía a ninguno de los ocupantes de la casa.

La mañana del sábado 12 de septiembre, Jiménez se dirigió solo en su coche a la oficina del GEIN Mientras recorría las calles de Lima, reflexionó sobre lo que sus hombres le habían informado acerca de la casa de Los Sauces: la silueta de un desconocido, el pelo sin identificar, las colillas de cigarrillos. Uno de los agentes había averiguado que "Lola" era sobrina de Nelly Evans, la ex monja capturada en la casa de la calle Buenavista, de donde se les había escapado el emisario del terror. Jiménez sabía que si Guzman estaba oculto en Los Sauces, no se quedaría allí por mucho tiempo. Entonces resonaron en su mente las palabras que había dicho a sus hombres varios meses atrás: Se camina a oscuras, con cuidado y casi siempre con lentitud. Sólo el tiempo y el trabajo llevan luz a esa oscuridad.

Al llegar a la oficina, había tomado una desición: irrumpirían en la casa de Los Sauces ese mismo día, sin pensarlo más. Es hora de llevar luz a la oscuridad, se dijo.

Los agentes encargados de realizar el arresto rodearon el inmueble. Desde su puesto de mando, Jiménez, Miyashiro y Valencia, escuchaban las transmisiones de radio de los policías mientras tomaban posiciones. Hacia el anochecer, un agente se comunicó para avisar que dos visitantes acbaban de entrar en la casa, y que ellos se mantendrían a la espera a la vuelta de la esquina, a 60 metros de distancia. Esa noche había varias fiestas en esa manzana, así que a nadie le extrañó ver gurpos de personas conversando en las aceras. Entre ellas estaba una pareja de jóvenes que se besanamn y decían cosas al oído; eran dos agentes del GEIN: "Ardilla", y su prometida "Gaviota".

De ponrot hubo movimiento en la casa. Al ver que la puerta se abría, Ardilla y Gaviota corrieron hasta allí, con pistolas en mano.

-¡Que nadie se mueva! -gritó Gaviota, en tanto Ardilla se apoyaba en la puerta con todo su peso.

Desconcertados, los ocupantesse quedaron inmóviles.

-¿Qué ocurre? -gritó Lola, al tiempo que Lolo arremetía contra Ardilla tratanto de desarmarlo.

La agente disparó al aire y luego apuntó su arma a la cabeza de Lolo, que al instante dejó de forcejear.

-¡Entren todod allí! -ordenó Gaviota, al tiempo que señalaba el garaje sin bajar el arma-. ¡Pongan las manos sobre el coche!

El disparo produjo un silencio repentino en toda la cuadra. La música de las fiestas cesó abruptamente y entonces se oyó el golpeteo de muchos pies que corrían en distintas direcciones. El mayor Valencia y los agentes de refuerzo corrieron hacia la casa, mientras Ardilla subía a la planta alta a grandes zancadas. Allí vio desaparecer tras una puerta corrediza de madera una cara cuyos ojos revelaban sorpresa y temor. Corrió hasta la puerta y la empujó con todas sus fuerzas. La frágil estructura cedió y lo hizo caer de espaldas. Se puso de pie de un salto y luego subió otro tramo de escaleras que conducían a una habitación superior. En ese instante sintió que alguien pasaba corriendo junto a él: era Valencia, que iba al frente del grupo de refuerzos.

El mayor inspeccionó el lugar en cuestión de segundos: había estantes de libros y un hombre de cara rolliza sentado en un sillón. Lo rodeaban varias mujeres, como si quisieran protegerlo con sus cuerpos. El sujeto, que parecía estar genuinamente sorprendido, se puso de pie y miró temeroso hacia la puerta. Era Abimael Guzmán.

Con el corazón acelerado, Valencia apuntó su arma hacia el grupo.

-¡Quedan arrestados! -gritó.

Una de las mujeres, que llevaba una banderita roja en al mano, se interpuso entre Guzmán y la pistola.

El mayor sintió una mano pesada en el hombro. Era el comandante Miyashiro.

-Tranquilo, Luis -le dijo.

Valencia bajó el arma. Luego salió del cuarto, se sentó en las escaleras y llamó a Jiménez por radio:

- ¡Afirmativo! ¡Afirmativo! ¡Lo tenemos! ¡Atrapamos al Cachetón! ¡Envíe refuerzos!

No pudo seguir hablando. Estaba hiperventilado y se sintió mareado. No lo podía creer.

En la oficina del GEIN, Jiménez se puso de pie de un salto y abrazó al general Antonio Ketin Vidal, jefe de la policía antiterrorista. Los agentes gritaron llenos de júbilo y luego corrieron a sus vehículos.

La guerra terminó

Cuando Vidal y Jiménez subieron a la planta alta de la casa de Los Sauces, los agentes aplaudieron entusiasmados. Guzmán, pálido pero sereno, estaba de pie, mientras Elena Iparraguirre, la Paloma Tres, trataba de apartarlo de los investigadores con su delgado cuerpo y con la punta de la banderita roja:

-¡No lo toquen! -decía una y otra vez con voz angustiada, casi histérica-. ¡Nadie puede tocar al presidente Gonzalo!

Otras dos mujeres, miembros del comité central de Sendero Luminoso, yacían boca abajo en la habitación contigua, ya esposadas.

Guzmán puso cara de asombro cuando Vidal le pfreció la mano, pero entonces correspondió a la muestra de cortesía y se la estrechó.

-Soy el general Vidal, doctor Guzmán -se presentó el militar-. Tal parece que en esta guerra le llegó el momento de la derrota, pero le proporcionaremos todas las garantías legales que sean necesarias.

-No hay mucho que puedan hacerme -respondió el líder, a la vez que se daba golpecitos en la sien con el dedo índice-. Aunque el hombre muera, su pensamiento queda.

Con todo, Jiménez vio la derrota en los ojos de Guzmán. La guerra terminó, se dijo. Perú se ha salvado. Entonces dio media vuelta y empezó a felicitar con un abrazo a cada uno de sus hombres. Unos rieron; otros lo estrecharon en silencio, y hubo algunos que lloraron.

Después de ver a Vidal llevarse a los detenidos, Benedicto y la mayoría de sus agentes decidieron quedarse otro rato en Los Sauces. Muchos no habían comido nada en todo el día, así que Gaviota preparó en la cocina un lomo saltado, platillo tradicional peruano hecho con carne y papas.

-Tenemos que brindar -añadió Jiménez-. ¿Hay algo bueno de beber en este lugar?

Encontraron dos cajas de vino tinto Fond de Cave, el preferido de Guzmán. Al líder senderista le gustaba beberlo a sorbos mientras urdía sus planes de muerte y destrucción. Jiménez alzó su copa para expresar su beneplácito por la paz recuperada.

-Brindemos por la vida y por la libertad -dijo sonriendo-. Y también por el GEIN y por la policía de investigaciones ¡Salud!

Todos los agentes alzaron sus copas y rugieron al unísono:

-¡Salud!

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Abimael Guzmán fue sentenciado a cadena perpetua, pero no demostró el estoicismo que había demandado de sus seguidores. En 19993 le escribió varias cartas al presidente Fujimori pidiéndole realizar negociaciones de paz. Con el encarcelamiento del "presidente Gonzalo", Sendero Luminoso perdió el rumbo y luego empezó a desmoronarse. El número y la intensidad de los ataques disminuyeron día con día. A finales de 1994, la organización, aunque seguía siendo peligrosa, dejó de ser una amenaza para la estabilidad del país.

El 12 de septiembre de 1994, fecha del segundo aniversario del arresto de Guzmán, los miembros del GEIN, que por entonces trabajaban en distintos equipos, se reunieron en casa de los agentes Gaviota y Ardilla. Los 80 investigadores del grupo se apretujaron en el patio trasero a rendir homenaje a su comandante.

El mayor Rubén Zúñiga habló en nombre de todos. Fue un discurso conmovedor, y fueron pocos los que no tenían los ojos humedecidos cuando terminó de pronunciarlo. Luego le entregó a Jiménez -que fue ascendido a coronel un mes después de la captura de Guzmán- un diploma hecho de cuero en el que cada agente había anotado su nombre y que decía: "Al fundador y jefe del GEIN coronel Benedicto Jiménez Bacca, ene l segundo aniversario de la "Hazaña del siglo" e inicio de la pacificación nacional.

jueves, abril 23, 2009

El día que cayó Sendero Luminoso (parte 3)

Al borde del caos

Al igual que Benedcito Jiménez, cuya vida era ejemplo de perseverancia y tesón para superar dificultades en apariencia insalvaables, muchos de los miembros del GEIN eran hombres decididos a y tencaes, proveninetes de famlias de escasos recursos que emigraron a la capital en busca de una vida mejor. La huida de Abimael Guzmán fue muy frustrante para todos ellos, pues con el paso de los meses el país se había ido precipitando al caos. mediante ataues sorpesivos en los barrios pobres de la ciudad, los militantes de Sendero Luminoso, destruían redes de organizaciones populares, asesinaban líderes y dejaban en ruinas comedores de beneficiencia y edificios de asociaciones de ayuda mutua. Los extranjeros que realizaban trabajos voluntarios en la comunidad eran objetos de atentados; los grupos de feligresese recibían graves amenazas, y los empleados de organizaciones no gubernamentales eran perseguidos o asesinados. A raíz de un sabotaje perpetrado por los senderistas contra la red eléctrica de Lima, el racionamiento de energía y los apagones se volvieron cosa habitual. Así pues, para los agentes del GEIN atrapar a Guzmán también se convirtió en un reto.

Las gavillas de Sendero Luminoso que perpetraron los actos terroristas más atroces en Lima, pertenecían a "Socorro Popular", el grupo de "beneficiencia" de la organización. Al principio esta agrupación se limitó a asesorar a terroristas presos, a ayudar a sus familias y a proporcionarles atención médica. A fines de los años 80, empero, "el presidente Gonzalo" ordenó "militarizar" todas las divisiones senderistas, y Socorro Popular lo hizo con tal eficiencia, que al poco tiempo estaba a cargo de planear y ejecutar casi todos los actos terroristas urbanos de la organización.

Sus miembros eran hombres y mujeres bien adiestrados, dispuestos a vivir como espartanos y a desplazarse por todas las zonas de la ciudad cuando se requería. Siempre alertas y recelosos, reconocían sin dificultad a los equipos de vigilancia de la policía. Para evitar que los pocos hombres con que contaba fueran descubiertos, Jiménez hizo que unos actores les enseñaran a maquillarse y disfrazarse a fin de parecer entres 30 y 40 años más viejos. Los agentes pronto aprendeieron a transformar su apariencia con cambios de vestuario, postura y manera de caminar.

Un experto británico a quien llamaban "Norman" los hizo revisar a fondo sus técnicas de vigilancia, y luego les enseñó las mejores maneras de combinar observadores de a pie con observadores en vehículos, así como a relevarse sin ser descubiertos.

Poco a poco, Jiménez y sus agentes fueron haciendo progresos. El 28 de noviembre de 1991 capturaron a una fracción importante del brazo miltar de Socorro Popular. Posteriormente el 26 de febrero de 1992, el GEIN puso fin a las actividades clandestinas de las clínicas móviles de al agrupación, en primer término las de cirugía. Y el 13 de abril del mismo año aprehendieron a los senderistas encargados de publicar El Diario.

Por entonces Jiménez contaba ya con los servicios de varios investigadores distinguidos. Un hombre, que era mago de la fotografía y la electrónica, se encargaba de diseñar para el grupo toda clase de aparatos y accesorios para filmar, fotografiar y grabar a los sopechosos. Él les enseñó a los agentes del GEIN a intervenir teléfonos públicos utilizando minimicrófonos, y diseñó una maleta especial para cámara de vídeo que permitía operar el aparato sin necesidad de abrir la maleta.

Jiménez sometía todas las desiciones importantes a la consideración de Marco Miyashiro, comandante de la policía de investigaciones, y a la del mayor Luis Valencia Hirano, ambos expertos agentes antiterroristas descendientes de inmigrantes japoneses.

Otros colaboradores del grupo eran el capitán Guillermo Bonilla, incansable agente especializado en las actividades de Sendero Luminoso, y el mayor Rubén Zúñiga, quien se convirtió en uno de los mejores organizaciones y analistas del creciente caudal de información que el GEIN recibía.

Con todo, la situación general seguía deteriorándose, y Jiménez se percataba de que los esfuerzos de sus hombres resultaban insuficientes. Peribía la desesperación y la intranquilidad que reinaban a su alrededor. En tanto Abimael Guzmán anduviera suelto, la sangrienta campaña de Sendero Luminoso mantendría su marcha inexorable. Los viejos amigos de Jiménez, como muchos otros peruanos, estaban abandonando el país. En las reuniones que el grupo sostenía con otras agencias policiacas con el ejército, la rabia y la frustración eran incoultables. El creciente número de guardaespaldas que contrataban los principales funcionarios de seguridad del país revelaba con claridad sus temores.

Jiménez no tenía guardaespaldas; Miyashiro y Valencia tampoco. Para ello habrían tenido que sustraer del servicio a varios de sus hombres. Benedicto vivía en el quinto piso de un edficio ubicado en un barrios de clase media. Cada vez que iba a salir del inmueble, su ayudante recorría las calles aldeañas para cerciorarse de que nadie lo estuviera vigilando, o para prevenir una posible emboscada. Luego Jiménez salía a toda prisa con su pistola calibre .38 en la mano, aunque cubierta con un suéter o con un periodico.

El investigdaro regresaba a casa a distinta hora cada día y casi siempre avanzaba la noche, lo cual repercutió enormemente en su vida familiar. No obstante lo doloroso que era pra él y para su esposa, acordaron no salir juntos del edificio.

-Así, si algo malo le pasa a alguno de los dos, nuestros hijos se quedarán al menos con un padre -dijo Benedicto.

Mara, policía como él, sobrellevó con valentía la incertidumbre, y con frecuencia la soledad. Sin embargo, la tensión aumento hasta volverse casi insportable. Benedicto pasaba entre 10 y 14 horas diarias en la oficina del GEIN, seis o siete días a la semana, revisando vídeos y planeando las tareas de sus agentes. Cuando el grupo realizaba operaciones importantes, Jimenez podía pasar varios días en la oficina sin volver a casa. Su propósito de capturar a Guzmán había empezado a convertirse en obsesión.

Mara comprendía que para su esposo era casi imosible sutrarse del trabajo, pero tambien sabía que era a sus hijos a quiense más afectaba la susencia de Bendcito. Esta situación empezó a tener consecuencias negativas en el rendimiento escolar de los niños. Cuando la hija de la pareja, que hasta entonces había sido una estudiante ejemplar, empezó a tener dificultades en la escuela, Mara concertó una cita con un psicólgo para pedirle consejo.

-Por favor, trata de venir -le suplicó a Benedicto.

Jiménez asistió a la cita, pero llegó tarde e irritado por tener que dejar el trabajo unas horas.

-¿Cómo pueden sentarse aquí a hablar de psicología mientras el país está a putno de explotar? -dijo, un poco exasperado.

El tiempo se agota

El 5 de abril de 1992, el presidente de Perú, Alberto Fujimori, ejecutó un "autogolpe", disolvió el Parlamente y el poder judicial y empezó a gobernar por decreto. Elaboró un programa para convocar a elecciones, pero, entre tanto, en el país se abolió la democracia.

Los senderistas ni se inmutaron. Por orden de Guzmán, hicieron estallar ocho coches bomba en Lima entre el 5 de abril y al tercera semana de mayo, la mayoría de ellos en estaciones de policía e instalaciones del ejército, con efectos desastrosos. El 22 de mayo, un vehículo cargado con media tonelada de explosivos estalló en San Isidro, zona de edificios de oficinas, bancos y centros comerciales. El gobierno impuso el toque de queda.

Los asutados genreales y funcionaros de seguridad del régimen de Fujimori le exigían resultados a DINCOTE; es decir, que hiciera arrestos. Y en las reuniones del alto mando de la policía sólo se hablaba de que el tiempo se estaba acabando.

(continuará...)

miércoles, abril 22, 2009

El día que cayó Sendero Luminoso (parte 2)

"¡Son senderistas!"

Los miembros del GEIN habían seguido a un hombre hasta una residencia situada en Monterrico, elegante barrio de Lima donde vivían muchos oficiales de alto rango del ejército. El vecindario tenía vigilancia militar las 24 horas del día. Desconcertado, Jiménez se preguntaba si aquel individuo era un chofer o hijo de algún general incauto.

-Vigílenlo, por si acaso -ordenó a sus hombres.

Entonces dieron con la pista de otro sospechoso: un hombre de estatura media y ligeramente obeso, pero de aspecto refinado. Se llamaba Luis Arana Franco, era ingeniero y vivía con su esposa y una hija en un apartamento de un barrio de clase media de Lima. Gracias a los refuerzos, Jiménez pudo montar vigilancia en la casa del sospechoso y en sus oficinas, así como intervenir sus teléfonos y seguir sus movimientos.

En público, Arana Franco era director de una próspera academia de preparación para aspirantes a ingresar en la universidad. Pero en privado, como descubrió el GEIN al poco tiempo, distribuía fondos a una amplia red de miltantes de Sendero Luminoso. "Es el abrevadero del que todos beben", comentó uno de los agentes. Lo apodaban "Sotil", por un ex jugador peruano de fútbol que tenía gran habilidad pas pasar el balón en todas direcciones. Mientras Sendero Luminoso necesitara dinero, los militantes seguirían recurriendo a él. Sin embargo, Jiménez se preguntaba si Arana Franco no era más que un dsitribuidor de fondos mal habidos sin grandes responsabilidades en la organización. Lo frustraba no saber qué tan cerca estaba ese hombre del centro de la telaraña, pero no iba a cejar en su empeño de averiguarlo.

A fines de mayo, cuando llegó la fecha de asestar el golpe, Jiménez reunió a todos sus hombres de los equipos de vigilancia para informarles que debían ejecutar la opreación el 1 de junio. Él se dirigía con el grupo principal a un refugio de los senderistas situado en el sur de Lima, donde iban a reunirse los militantes de más alto rango. No arrestarían a Isa, les explicó; era una pieza menor. Y tampoco a "Sotil", el tesorero, pues los senderistas seguramente seguirían acudiendo a él en tanto lo consideraran libre de sospechas.

-Nos es más útil en la calle que tras las rejas -les dijo.

La casa de Monterrico era un misterio. Si por vigilarla acababan enfrentándose con un iracundo general armado, el grupo podría ser disuelto. Así pues, Jiménes decidió enviar solamente a tres agentes policiacos vestidos de civiles.

-Esperen fuera de la casa hasta que alguien abra la puerta -los intruyó-. Y una vez que inmovilicen a esa persona, entren. Si resulta que nos equivocamos, expliquen porqué están allí y ofrezcan disculpas.

Fuera de la residencia de Monterrico, aspotados de manera que no pudiesen ser vistos desde las ventanas, los tres agentes del GEIN esperaron nerviosos a que alguien saliera. Por fin oyeron que la puerta de la cochera se abría, y de inmediato corrieron hasta allí. Una mujer de baja estatura y que cojeaba visiblemente se disponía a salir a la calle. Dos de los agentes la sujetaron de los brazos y luego la condujeron a la sala, mientras ella pegaba alaridos. Entonces apareció otra mujer de expresión resuelta que usaba lentes de armazón grueso. A sus espladas, un hombre evidentemente alterado luchaba por conservar la calma.

-¿Quiénes son ustedes? -gritó la mujer de los lentes-. ¡Lárguense de aquí o llamaré a la policía!

La otra mujer seguía pataleando, rasguñando y gritando, en tanto los agentes explicaban que habían ido en busca de terroristas.

-¡Váyanse ahora mismo o aténganse a las consecuencias! -exigió la de los lentes-. ¡Sé muy bien a quíen debo llamar!

Mientras el teniente encargado de la operación empezaba a musitar disculpas, otro de los agentes se puso a mirar alrededor hasta que su vista se posó en la entrada de la cocina. Allí, en una pizarra blanca, vio unas letras rojas parcialmente borradas que decían: "Gran Revolución Cultural Proletaria. ¡Viva el maoísmo!"

-¡Son senderistas! -gritó el policía, al tiempo que desenfundaba su pistola y apuntaba con ella al hombre y a la mujer de los lentes-. ¡Son de Sendero Luminoso!

La otra mujer empezó nuevamente a patalear y gritar, mientras el sujeto hacía el intento de huir. Un minuto después, los tres estaban esposados y mirándose impotentes unos a otros, en tanto los agentes enviaban mensajes por radio a Jiménez.

-¡Mayor, venga aquí de inmediato, por favor! ¡Traiga refuerzos! ¡Necesitamos que nos ayuden!

Treinta minutos después, Jiménez inspeccionaba la casa, estupefacto. La planta alta era un verdadero museo de Sendero Luminoso. En un cuarto había mapas y exaltadas descripciones gráficas de los primeros actos terroristas consumados por la organización, así como pinturas y objetos de artesanía con representaciones de atentados. También había varias banderas rojas bordadas -algunas de ellas fimadas por el mismísimo "presidente Gonzalo"- que conmemoraban fechas y acciones importantes de los senderistas.

En una habitación contigua, Jiménez encontró numerosas tarjetas de indentidad cuidadosamente archivadas, unas con datos y otras en blanco. Había también cientos de informes de actos, reuniones y aceurdos de Sendero Luminoso, clasificados con mucho esmero, así como unas "cartas de sumisión" dirigdas a Guzmán en las que los nuevos militantes (identificados con sus nombres y direcciones reales) juraban servir a la organización. Una vez firmadas las cartas, era imposible dar marcha atrás.

Los investigadores del GEIN examinaron los documentos y descubrieron que Elvia Zanabria, la mujer de lentes que casi había conseguido engañar a los policías, rendía cuentas directamente a los dirigentes senderistas. Estaba a cargo de la organización de las reuniones del grupo, así de llevar minutas de las mismas. Tenía, además, copia de los archivos de la banda.

Todo esto diseñado con el único fin de arrastrar a jóvenes terroristas a asesinar y morir, pensó Jiménez. La policía antiterrorista peruana nunca vio nada parecido.

El investigador regresó luego a la planta baja.

-Mire mayor -le dijo a uno de los agentes, al tiempo que le mostraba una fotografía que habían encontrado-. Guzmán ha estado aquí. éste es el cuearto donde se tomó la foto que apareció en el El Diario.

Era cierto. En 1988, El Diario, periódico de Sendero Luminoso, publicó una obsequiosa "entrevista" con Guzmán, así como una fotografía suya muy retocada. El líder terrorista era fácil de reconocer por el negro pelo relamido y el mofletudo que le había merecido el sobrenombre de "El Cachetón" entre los agentes policiacos. La foto, de mayor tamaño que la publicada en el periódico, revelaba que fue tomada en una de las habitaciones de la casa de Monterrico.

Jiménez estaba eufórico. Casi podía sentir la presencia de Guzmán. Podemos atraparlo, pensó. Le vamos a echar el guante.

Esa noche, en su casas, Mara Chirinos de Jiménez observó detenidamente a su esposo. Tras varios meses de agobiante presión, Benedcito se veía por fin contento, como si le hubieran quitado un enorme peso de encima. Después de todo, los "cazafantasmas" ya habían cazado a los primeros fantasmas.

Las tres palomas

Al poco tiempo los equipos de vigilancia del GEIN, de tres miembros cada uno, volvieron a salir tras la pista de Arana Franco. Varios se apostaron cerca de su casa, y sus oficinas, intervinieron sus teléfonos y lo siguieron a cuanto sitio iba. Mientras creyeran que "Sotil" seguía sin despertar las sospechas de la policía, los senderistas seguramente acudirían a él. Entre tanto, el grupo mantendría la vigilancia. "Hacemos de la paciencia un arte; de la espera, una virtud", solía decir Jiménez.

A mediadios de noviembre, tres agentes del grupo siguieron a una sospechosa que vieron salir en coche de una de las oficinas de Arana Franco. La mujer, que se hacía llamar "Lucía", se dirigió a una casa ubicada en el número 265 de la calle Buenavista, donde abrió la cochera y metió el auto. La casa, situada en Chacarilla del Estanque, barrio de clase alta de Lima, estaba resguardada por un muro de ladrillo rojo, enfrente de una esquina de un pequeño parque. Como en todo vecindario de ricos, los merodeadores no pasban inadvertidos, por lo que era difícil llevar a cabo la tarea de vigilar. Cuando Jiménez les preguntó a varios vecinos si sus hombres podrían subir a sus tejados para "efectuar una vigilancia relacionada con el tráfico de drogas", todos le respondieron que no.

Entonces el investigador desplegó con mucho sigilo una patrulla de "observadores" que se apostaban en coches sin insignias policiales y recorrían a pie todas las calles de acceso al vecindario. Varios de sus agentes se disfrazaron de jardinero que fingían trabajar en el parque, y otros dos se hicieron contratar como guardiar de seguridad privados, empleados muy comunes en los barrios de clase alta de la capital peruana. Hicieron tan bien su trabajo, que unos días más tarde un residente les pidió vigilar un almacén de herramientas de su propiedad ubicado en una de las esquinas del parque. Esto les permitió quedarse deambulando por allí hasta varias horas después de que terminaba su jornada.

Jiménez designó también a tres investigadores disfrazados de basureros para que recogieran los desperdicios de las casass de la calle Buenavista y de los llevaran a la oficina del GEIN para examinarlos. Los "basureros" recibieron una inesperada recompenza por su arduo trabajo: en Navidad, los residentes les dieron en gratificaciones más dinero del que ganaban como policías.

Además de Lucía, en el número 265 de la calle Buenavista vivían otras dos mujeres. Los agentes las distinguían llamándolas Paloma Uno, Paloma Dos y Paloma Tres.

En los últimos días de noviembre, los senderistas intensiicaron sus ataques a puestos de la policía y del ejército en Lima y otros lugares del país. Ya entiendo, se dijo Jiménes. El 3 de diciembre es el cumpleaños de Guzmán. Como esa fecha siempre había sido importante para Sendero Luminoso, los investigadores. sospecharn que las habitantes de la casa de la calle Buenavista estaban preparando una celebración.

Alguien sugirió irrumpir en al casa por sorpresa, pero Jiménez se opuso firmemente.

-No estamos seguros de quiénes viven allí -dijo.

Se negaba rotundamente a arrestar a alguien sin tener bases suficientes para hacerlo.

-En los servicios de inteligencia -explicó a sus hombres- se camina a oscuras, con cuidado y casi siempre con lentitud. Sólo el tiempo y el trabajo llevan luz a esa oscuridad.

Cuando eso ocurriera, la investigación por fin daría el resultado que tanto ansiaban el y sus superiores.

A Jiménez le faltaban hombres, pues contaban con menos de 50 policías para vigilar y seguir a más de 60 sospechosos. Con frecuencia tenían que trabajar dos o tres turnos seguidos durante dos o más semanas. Para muchos fue difícil, sobre todo para los que tenían esposa e hijos. Trabajar en las noches y los fines de semana era lo normal, pues los militantes de Sendero Luminoso solían aprovechar esa ocasiones para actuar.

En la última semana de enero de 1991, los agentes del GEIN noraton una actividad anormal enla casa de la calle Buenavista: las Palomas estaban sacando cajas. EL incesante trajín de supuestos senderistas en otros sitios de Lima obligó a intensificar la vigilancia allí también. Era hora de entrar en acción. Jiménez dispuso efectuar la acometida el último día del mes. Sin embargo, sólo pudieron capturar a Paloma Dos, una ex monja llamada Nelly Evans. Las otras dos habían huido varios días antes.

En uno de los sitios donde ejecutaron la operación simultánea, los agentes encontraron una bolsa de plástico que contenía cuatro cintas de vídeo. Una de ellas mostraba numerosas imágenes de Guzmán bailando, bebiendo y posndo ceremoniosamente. En otra, el líder aparecía rodeado por todos los miembros del comité central de la organización en la residencia de Monterrico, durante la única asamblea nacional celebrada por Sendero Luminoso, en 1988. Estaban formados de acuerdo con su rango. Ninguno de los agentes del grupo pensó que podrían dar con tan valioso tesoro.

Jiménes se dio cuenta de que las cintas habían sido grabadas por los dirigentes de Sendero Luminoso para dcoumentar algún día su historia oficial. Vaya, vaya, se dijo. A tal grado están seguros de la victoria.

Más tarde, en la oficina del GEIN, el investigador exminó las cintas una y otra vez. El sitio en que habían sido grabadas les parecía conocido. De pronto dio un respingo y exclamó:

-¡Ésta es su asamblea nacional; todo el comité central está reunido allí! ¡Y la otra cinta es de su fiesta de cumpleaños!

Guzmán había estado en la casa de la calle Buenavista el 3 de diciembre, festejando su cumpleaños con al mayoría de los demás dirigentes senderistas. No sabían que estaban rodeados, se dijo Jiménez. ¡Y nosotros no sabíamos a quiénes estábamos cercando!

Ésa fue la primera sorpresa. Tras examinar el resto de las pruebas que habían encontrado, hubo otra: descubrieron que Guzmán permaneció en la casa hasta el 24 de enero, una semana antes de la operación. Luego escapó con Paloma Tres, Elena Iparraguirre, la autoridad suprema en al organización después de él.

Jiménez reunió a sus hombres y trató de poner al mal tiempo buena cara. En realida, pese al hallazgo de los vídeos, la operación no alcanzó el objetivo planeado. Los agentes no sabían si Guzmán se había ido de Lima definitvamente o si estaba oculto en un escondrijo secreto. Pensaron que quizá nunca lo atraparían.

(continuará...)

lunes, abril 20, 2009

El día que cayó Sendero Luminoso (parte 1)

El siguiente es un artículo escrito por Gustavo Gorriti hace ya más de una década. Considero difundirlo, porque ahora que Fujimori ha sido sentenciado, no faltan las voces insensatas que abogan por la guerra sucia como un método que logró la pacificación de nuestro país. Y porque, nos demuestra cómo la inteligencia y el método de investigación, triunfaron sobre la brutalidad del grupo terrorista. Es una crónica del olvidado GEIN y su sagaz jefe, el coronel en retiro Benedicto Jiménez Baca, quien junto a un grupo de decididos agentes, decidieron humanizar la guerra interna, con el resultado que ahora tenemos: Abimael Guzmán capturado y encerrado de por vida.

El siguiente artículo lo he tomado de un número de Selecciones del Reader's Digest, de diciembre de 1996.

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La ola de terror desatada en Perú por Sendero Luminoso durante más de una década de violencia había costado miles de vidas. Y a medida que la nación se precipitaba hacia el caos, los senderistas cobraban mayor fuerza. Esta siniestra organización, comandada por Abimael Guzmán, líder despiadado y fanático, controlaba buena parte del territorio rural del país, y había comenzado a someter la capital mediante una encarnizada guerra urbana. La única posibilidad de acabar con el sangriento movimiento era darle una estocada en el corazón; es decir, capturar a su dirigente. Y esa difícil misión iba a recaer en un grupo de agentes excepcionales. Si lo lograban, significaría la salvación de su patria.

Era poco después de la medianoche en los estudios de Canal 2 de la ciudad de Lima, una de las estaciones televisivas más importantes de la capital peruana. El programa noticioso "El especial de 90 segundos" estaba por terminar. Fuera del edificio, en una caseta de vigilancia construida sobre un muro de 3 metros de altura, el guardia de seguridad Javier Requis vio un enorme camión doblar la esquina y enfilar hacia allí por la calle desierta. Requis había sido marino, así que de inmediato supo que el vehículo era de transporte de tropas de la armada. En eso, las puertas del camión se abrieron y tres hombres saltaron al pavimento. En Lima, en 1992, eso sólo podía significar una cosa...

-¡Coche bomba!- gritó el guardia a todo pulmón.

Dentro del estudio del programa de noticias, periodistas y presentadores y el personal de producción corrieron a refugiarse debajo de mesas y escritorios. Requis sacó su pistola e hizo varios disparos a la cubierta del motor del camión, con el volante trabado y un ladrillo oprimiendo el pedal de acelerador, irrumpía por las puertas de acceso hacia la entrada del edificio. En el interior del estudio se hizo un silencio repentino , sólo interrumpido por los gemidos de pavor de una empleada. Entonces el camión estalló. La explosión de media tonelada de nitrato de amonio pulverizó los gruesos muros del edificio con la violencia de un terremoto. Al cabo de unos segundos, Alejandro Pérez, el productor del programa, Requis y otro guardia estaban muertos, y más de 30 personas yacían heridas. Unas 100 construcciones, entre viviendas y comercios ubicados en más de tres manzanas, sufrieron graves daños; varios trozos de metal que salieron arrojados del camión cayeron a kilómetro y medio de distancia, y el cuerpo destrozado de Javier Requis fue hallado a unos 100 metros de la caseta de vigilancia.

Sendero Luminoso, la organización maoísta que había sentado sus reales en gran parte del territorio rural peruano, estaba dirigiendo la mira hacia la capital del país. Incitados por un líder fanático, los senderistas estaban intensificando la "guerra interna" que habían empezado más de diez años atrás y cuyo propósito era apagar la llama de la frágil democracia peruana.

Misión peligrosa

Corría 1990. En el interior del edificio feo y gris de la jefatura de policía de Lima, el investigador Benedicto Jiménez Baca, de 36 años, respiró profundamente y luego abrió la pesada puerta del despacho del general Fernando Reyes Roca, jefe de la dependencia. Disgustado desde hacía mucho tiempo por las tácticas que sus colegas usaban en la lucha contra Sendero Luminoso, Jiménez había propuesto diversas estrategias audaces -entre ellas realizar la investigación utilizando técnicas de inteligencia- para infundir nuevos bríos a la actividad antiterrorista. Sin embargo, sus críticas y propuestas sólo le acarrearon conflictos con sus compañeros y superiores, y la notificación de que iba a ser asignado a un puesto de oficina. Así pues, fue al despacho del general a despedirse, pero fue éste quien habló primero.

-Conversé sobre usted con Agustín Mantilla- Reyes Roca empezó a explicarle, refiriéndose al ministro del Interior-. Decidimos confiarle la tarea de formar un grupo independiente especial. Tendrá oficinas propias y sólo recibirá órdenes mías. Su misión será acabar con Sendero Luminoso, y no sólo con los militantes, sino también con el cabecilla.

Jiménez se quedó sin habla. Abimael Guzmán, ex profesor de filosofía convertido en maoísta, dirigía a Sendero Luminoso desde lo que en apariencia era una clandestinidad imposible de penetrar. A veces se informaba que el escurridizo personaje se encontraba en la región andina, y horas después se decía que estaba en Lima. Se movía en una red siempre cambiante de refugios secretos, y la policía no podía atraparlo porque Guzmán no solía permanecer más de un mes o dos en el mismo sitio.

Entre los senderistas, la astucia de Guzmán para escabullirse, no hacía más que aumentar su renombre y su influencia. La lealtad incondicional que le profesaban había hecho que la organización fuera casi impenetrable. El ejército y la policía antiterrorista -conocida como DINCOTE- les habían ganado algunas batallas, pero sin infligirles más daño que aprehender a algunos de los subalternos. Y en cuanto encarcelaban a un grupo de militantes, otros los reemplazaban al poco tiempo.

Los senderistas controlaban ya, o amenazaban con hacerlo, muchas regiones importantes del Perú, entre ellas buena parte del valle del Huallaga, zona productora de coca. Allí, por medio del terror, de amenazas y de reclutamiento, habían instaurado un gobierno fantasma que cobraba "impuestos" por todos los renglones del comercio de la cocaína: desde un gravamen por cada bolsa de hojas de coca producida por los campesinos, hasta un "impuesto de salida" que los traficantes debían pagar por cada avión que salía del valle. La organización también llenaba sus arcas con las "contribuciones" provenientes de numerosos negocios legítimos.

-Cuente conmigo- le respondió Jiménez al general.

El investigador sabía que acababa de aceptar el reto más difícil de su vida. Perseguir a Guzmán, era como perseguir un mito. El "presidente Gonzalo", como lo llamaban sus secuaces, era la clave de la unidad y la fuerza de la brutal organización. Él los hacía sentirse invencibles. En las prisiones de Perú, los senderistas encarcelados manifestaban su lealtad al líder con franca devoción. Alzaban antorchas ante su retrato y expresaban por medio de cánticos estar dispuestos a morir por "el marxista leninista maoísta más grande que existe sobre la faz de la Tierra". Su fanatismo no sólo los llevaba a declararse dispuestos al sacrificio, sino a matar sin piedad en su intento de someter por el terror a la sociedad peruana.

Sin embargo, para la mayoría de los peruanos Guzmán era un terrible símbolo de muerte y destrucción, una mente alucinada al frente de un grupo de exaltados. Su objetivo era acabar con la frágil democracia de Perú para imponer una dictadura marxista leninista y después extender la revolución a Ecuador, Bolivia y otros países. Para lograrlo, Guzmán había advertido que el gobierno comunista llegaría al poder llevado por un "río de sangre". De hecho, su delirio ya había costado 25.000 vidas.

El general Reyes Roca había elegido al hombre apropiado. Benedicto Jiménez, hijo de un capataz de obra negro y de una inmigrante griega, jamás se había doblegado ante un desafío. Su familia había sido de escasos recursos, pero él logró terminar la enseñanza media gracias al empeño y la insistencia de su madre. Para un muchacho con sus antecedentes, la policía de Perú era una de las poca opciones de empleo seguras. No aprobó el examen de admisión de la academia de policía, pero no se dio por vencido; se puso a estudiar con ahínco y consiguió ingresar al segundo intento. Durante cuatro años fue el mejor alumno de su clase, y luego se ganó la oportunidad de asistir al curso de comandos del ejército peruano. Fue el primer policía que logró terminar exitosamente ese curso, y hasta hoy, el único.

Después de graduarse en la academia de policía, Jiménez colaboró con agentes de la Administración Ejecutora de Leyes sobre Drogas de Estados Unidos (DEA) en al persecución y captura de grandes traficantes de cocaína en Perú. Era una tarea muy peligrosa, pero él aprendió a realizarla bien. Sobre todo asimiló el valor de tener paciencia para reunir datos, vigilar de cerca y hacer análisis metodológicos. Esto fue lo que convenció a Reyes Roca y a Mantilla de encomendarle tan arriesgada misión.

Dos semanas después de su entrevista con el general, Jiménez fue a instalarse en la apretada oficina que le asignaron, enfrente de la jefatura de policía. El lugar no estaba bien equipado: sólo había una silla desvencijada, un escritorio pequeño y una vieja máquina de escribir prestada. El investigador había solicitado 20 hombres, pero sólo le dieron cinco. Para desempeñar el trabajo de vigilancia y documentar con imágenes sus pesquisas, recibió dos coches destartalados y la anticuada cámara de vídeo del general.

-Ni hablar- les dijo Jiménez a sus colaboradores cuando se reunieron en la oficina-. Nos arreglaremos con lo que tenemos.

También les hizo saber que la unidad se llamaría Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), en homenaje del grupo antinarcóticos del que había sido miembro años atrás. Para partir de bases sólidas, les explicó además la filosofía y el método de operación que debían adoptar.

-Los terroristas no actúan por su cuenta. Tienen que recibir órdenes y mantener informados a varios jefes. Los seguiremos e cerca y luego haremos lo mismo con sus contactos hasta dar con el cabecilla. Tenemos que ser más listos, más sutiles, y más rápidos que el enemigo.

Jiménez estaba decidido a lograr que el grupo mantuviera elevados principios morales y a evitar a toda costa que incurriera injustificadamente a la violencia.

-Sendero Luminoso va dejando destrucción y muerte a su paso- les dijo a sus hombres-. Nosotros, en cambio, defendemos la vida, la libertad y la democracia. El que no crea estar a la altura de estos principios, puede irse.

Era un mensaje que habría de repetir una y otra vez.

Luego, en una hoja grande de papel, Jiménez hizo un dibujo que parecía una telaraña fue poniendo nombres a tantos hilos como pudo. En el centro colocó a Guzmán. La misión del GEIN, explicó, sería seguir a las arañas pequeñas hasta llegar al centro de la tela.

Tras indagar minuciosamente en sus archivos, el investigador compiló una lista de presuntos simpatizantes de Sendero Luminoso, así como de ex miembros de la organización. Una corazonada lo impulsó a concentrarse en una mujer de treinta y tantos años de edad, a la que llamaban "Isa". Seis años atrás, ésta permaneció detenida por un tiempo por ser supuesta militante secreta de Sendero Luminoso, pero después fue puesta en libertad por falta de pruebas. Un año más tarde, la policía antiterrorista recibió una carta de la madre de un joven que Isa quería reclutar para Sendero Luminoso. El tono de la carta era de angustia, y en ella, la mujer había anotado la dirección y el número telefónico de Isa.

Era posible que ésta siguiera siendo miembro activo de la organización, y como habían transcurrido ya muchos años, quizá confiaba en que nadie la vigilaba. Jiménez reunió a sus hombres.

-Quiero saber quiénes son los amigos de Isa- les dijo -, qué sitios frecuenta y quiénes la visitan.

Aquéllos se encargarían de recopilar cuanta información fuera posible en forma de fotos, cintas de vídeo y grabaciones telefónicas, y Jiménez irías revisando día con día el material reunido.

La corazonada del investigador fue certera. Uno de los contactos de Isa era Alfredo Castillo Montañez, un senderista veterano bien conocido por la policía. Este hombre hablaba en clave por teléfono. Cuando decía "Ven a recoger 200 plumas", Isa y otros miembros de la organización acudían a una oficina que Castillo alquilaba y salían cargando con varias cajas de cartón. Las "plumas" que éstas contenían no eran otra cosa que material propagandístico de Sendero Luminoso.

Paradójicamente, pese a que Jiménez y el grupo comenzaban a hacer progresos, sus colegas mostraban un insolente desdén por sus métodos. A la hora de pasar lista general, se mofaban de ellos llamándolos "los cazafantasmas"y haciéndolos objeto de sus chistes. Jiménez prefirió callar y concentrarse en enseñar a sus hombres las refinadas técnicas de vigilancia que había aprendido en las operaciones contra el tráfico de cocaína.

Al poco tiempo los miembros del grupo tenían ya en la mira a varios de los sospechosos con quienes Isa y Castillo tenían contacto.

-¿Cómo sabremos a cuáles seguir?- le preguntaron a Jiménez.

-Vigilen a los de más alto rango -respondió él-. Les diré cómo.

Entonces los condujo a una sala y les mostró un vídeo de un encuentro en la calle de dos militantes de Sendero Luminoso.

-Es claro cuál de los dos transmite las órdenes -dijo, mientras señalaba la pantalla-. El superior habla y el otro escucha. El subalterno llega primero y aguarda; el de mayor grado rara vez tiene que esperar. El subordinado habla con deferencia y el otro con autoridad. Así es como pueden distinguirlos.

El ministro Mantilla y el general Reyes Roca empezaron a hacer visitas al grupo, provistos siempre con raciones de comida china para todos. Revisaban los vídeos más recientes y estudiaban la telaraña de Jiménez, que se iba agrandando día con día. Pese a que había mucho en su contra, el taciturno investigador estaba obteniendo resultados, así que le consiguieron más hombres.

(continuará)

miércoles, abril 08, 2009

You've the touch... you've got the power

El día de ayer marcó un antes y un después... el día de ayer devolvió a este país la esperanza en su sistema judicial y la fe en la justicia.


CULPABLE by ~DarkPrince2007 on deviantART

Jejeje a celebrar con mis puffas XDDD ninja Yanamaru, bueno no tanto porque lo hayan metido a la cárcel y su familia esté sufriendo (de algún modo u otro), sino porque hoy vuelves a tener fe en tu carrera... y porque hoy es un nuevo amanecer.

Pero tengamos cuidado... los fujistoides ya amenazaron con un Revenge of the Fallen D:



¡Noo Optimus, no te vayas a morir! T_T

sábado, abril 04, 2009

Inglourious Basterds... today



No se si debería publicar esto en el Deviant Art. Capaz que luego me vuelan la cuenta por "antisemita"

Ni con Hamas ni con Israel... es la idea que este dibujo quiere transmitir.

viernes, marzo 27, 2009

Apoyemos a Leonard



El primer viral de Dark Prince, en apoyo de un colega. La meta: llegar a las 500 visitas :P

lunes, marzo 23, 2009

Matrisuicidio


Ya es oficial. Se estaban demorando mucho en promocionar una realidad: El gúguel, y su enburkada señora, el yutúf. Ahora, ¿qué sigue? ¿Presentar en sociedad a su orwelliano hijito, el programita de identificación de audio para proteger la tajada de las moribundas discográficas el copyright?
No sé porqué pero hoy al acceder a alguna de mis cuentas, me dio la impresión que esta captura de pantalla tenía cierta relación con el "Abandonad toda esperanza los que aquí entráis" de Dante. Y la WMG cual un Minos estornudando chispas.
En efecto abandonad toda esperanza, usuarios.

Lo que es un pacae

Un pacae es una planta leguminosa arbórea y bastante rústica de las zonas costeras del Perú. También se le conoce como guaba o pacay. Sus frutos, colgando en forma de vaina, contienen un contenido de pulpa blanca de sabor dulce y bastante agradable, que envuelve unas semillas negras conocidas como pepas. (Algo que sale hasta en la wikipedia)

Esto ignoraba Jaime Bayly, cuando entrevistaba el domingo por la noche a la laureada Magaly Solier, hablándole de cosas que en su seudoperuanismo, el niño terrible jamás podría comprender. Al fin, digo yo, una prueba de la condición de apátrida que ostenta este personaje, de peruanismo postizo, de peruanidad cosida a la mala en ese ternito y esa corbata a lo The Spirit, de tecleador del New Herald de Miami, que una vez a la semana se acuerda de una república sudamericana (porque a la otra la monitorea día y noche), en fin, sólo un milagro del Cristo Moreno le hizo traer a la memoria lo que es una chirimoya.




La misma falta de peruanidad que asume Alditus, en su deplorable columna, porque apuesta principalmente, por la del yurop boy. Dejo para este menester al pastrulo malapalabrero (injustamente postergado en la edición de hoy de La Primera, por un derriere).

¿Cuando peruanizaremos el Perú? ¿O hacen falta setenta veces siete ensayos para esa labor?

lunes, marzo 09, 2009

El capellán del diablo



Leído en su columna dominguera (como hoy no publicó nada el tío Hildebrandt)

El Cardenal Cipriani debe odiar a la Iglesia Católica. Podría ser hasta un infiltrado en sus filas, un demonio con alas de papier mâché, un íncubo luterano decidido a desprestigiar a Roma.

¿O es que es impresentable sólo porque le da la gana y sin propósitos ulteriores?

Cuando los inocentes eran sospechosos y los sospechosos eran terroristas y los terroristas eran desaparecidos, Cipriani apoyó firmemente, en Ayacucho, los desmanes militares que casi nos cuestan perder la guerra con el maoismo homicida de Sendero.

Jamás defendió a las víctimas del fascismo fujimorista. Al contrario, alguna vez sostuvo que la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, una entidad que exponía el pellejo en defensa de los inocentes victimados por la barbarie de ambos lados, era “una cojudez”.

Porque Cipriani no sólo es fascista de convicción y franquista melancólico sino que también es procaz.

Alguna vez lo grabaron dando una charla en la Escuela Militar de Chorrillos y este columnista tuvo el privilegio de propalar parte de esas imágenes en un programa de TV.

Allí, con el lenguaje de un asaltante de caminos y el alma de un abusador de mujeres, habló “a lo macho”. Allí virtió parte de su alma y lo que virtió no le hizo ningún bien a la institución que desde hace dos mil años pretende decirnos que sus pastores son gente mejor que los mortales comunes y corrientes.

Cipriani no sólo no es mejor que cualquiera. Cipriani es peor que cualquier laico con pocos valores.

Porque el laico más imperfecto que uno pueda imaginar no se disfraza de jerarca romano ni pretende señalarnos el camino que conduce al cielo.

Cipriani es fascista probado, es ordinario como un suboficial encervezado, es teatrero como cuando simuló llorar después de lo de la embajada del Japón y es odioso por donde se le mire y desde donde se le oiga porque su único interés es el de contribuir al inmovilismo. Es un discurso de la Confiep con un amén al final. Es el hombre que el mártir Oscar Arnulfo Romero, obispo salvadoreño asesinado por la derecha en plena misa, no habría siquiera saludado.

Cipriani fue nombrado cardenal por un Papa que coordinaba con la CIA, que recibía en secreto al enviado de Reagan para ver qué se hacía en Varsovia y que combinaba sin remordimientos la misión pastoral y su labor de destruir todo lo de progresista y moderno que en la Iglesia Católica se había levantado desde el Concilio Vaticano II.

Paulo VI fue el iluminado que quiso emparentar, por segunda vez, la Iglesia Católica con los intereses de los que más sufren. Porque Paulo VI entendió que el sufrimiento social es evitable y que es el orden mundial, podrido desde la raíz, el que lo convierte en endémico.

Paulo VI quería regresar a los orígenes de una Iglesia que, antes de ser Roma, fue fe y pobreza, ejemplo y humildad. Estuvo a punto de lograrlo hasta que llegaron las hordas de la restauración con el Opus Dei a la cabeza y los sodálites en la infantería.

Esas hordas han restablecido el orden que terminará matando a la iglesia de Roma. El orden del Sacro Imperio. El orden inamovible de los ricos que mandan y los pobres que deben esperar vivir mejor en el cielo. “Allí tomaréis sopa, hermanos míos”, decía Neruda.

Y de esas hordas pasatistas y de ese orden que olvidó a San Francisco y recuperó el sentido del imperio nació la espantosa nominación del Cardenal Cipriani, siniestra expresión del Opus Dei y consejero espiritual de Fujimori.

Y ayer este señor, que quiere pasar por comentarista desinteresado, ha dicho que el Museo de la Memoria no debe levantarse porque “no contribuye a la reconciliación del país”.

Bueno, el Museo de la Inquisición, donde Cipriani debería figurar en cera y con el disfraz de prelado que tanto le gusta, tampoco es que fomente la reconciliación entre la Iglesia y sus víctimas.

Y, sin embargo, el Museo de la Inquisición existe porque resume un capítulo de la historia.

Aparte de adular a Alan García y de censurar a quienes enfrentan las provocaciones de Chile -recordándonos la peor diplomacia de Roma frente a los poderes fácticos-, Cipriani se ha permitido decirle a los propulsores del Museo de la Memoria -es decir, al gobierno alemán de la conservadora Ángela Merkel- que “no se debe permitir injerencias extranjeras”.

¡Y lo dice este funcionario de una Iglesia con sede en Roma, con casa matriz en el Estado del Vaticano y con nuncios embajadores acogidos al estatuto de la extraterritorialidad!

Es hora de decirle a Cipriani cuán inaceptable resulta como personaje espiritual. Es hora de recordarle que si la Iglesia Católica sufre de anemia sacerdotal y crisis de feligresía es por gente como él. Es hora de decirle, en suma, que la maldición de los hipócritas es que no pueden ocultar su hipocresía.

Ya he dicho que me duele ser agnóstico. Pero cuando escucho a Cipriani decir cosas como la de ayer me reafirmo en mi catedral de dudas. Bueno, dudas relativas. No tengo la menor duda, por ejemplo, de que Cipriani no representa a Dios -como quiera que se pueda entender esta definición-.


memoria 2 by ~Juanka100 on deviantART

domingo, marzo 08, 2009

Memoria jorobada

Bastante polémica despertó Carlitos Meléndez (quien también opinó ligeramente sobre otro espinoso tema) con sus comentarios al Museo de la Memoria.

En efecto Jorobado, tu memoria no es la de todos. Se supone que iría a manejar una perspectiva científica, pero lejos de eso, es la perspectiva del fastidio:

Las reacciones del sector “progresista” (lo que algunos llaman “caviar”) en torno a la negativa presidencial por facilitar la creación de un museo de la memoria parte de una premisa falsa: “el pueblo peruano no tiene memoria” y por lo tanto es necesario crear políticas para promoverla. Este es un punto de partida equivocado pues considero lo contrario: los peruanos sí tenemos memoria, pero no de los asuntos que la sociedad civil de izquierda quisiera.

Pues en efecto, no es tanto que el pueblo no tenga memoria; concuerdo en que se reserva este espacio mnemotécnico para cosas bastante más chabacanas, pero ¿acaso es ello lo natural, y es lo que esperamos de un pueblo que camina a consolidar su democracia, o que se supone ya la vive?.

Pero lo que sí es una renuncia a las funciones cerebrales, es el símil chabacano de:

Es como si el Perú fuera un patita que acaba de terminar con su novia, que anda medio tristón, pero quiere hacer el “move on” de una vez. Y es como si los “caviares” fuesen esa mancha de “amigos” insoportables que le dicen al susodicho: “chupa compare, emborráchate, llora, sufre”, que le amontonan de recuerdos, le ponen boleros cantineros, le restriegan en la cara fotos-momentos-Kodak de un pasado perfecto, etc., cuando en realidad lo único que el patita quiere es que lo dejen solo. No quiere salir a chupar, ni cortarse las venas. No ahora en todo caso.

Así que esas tenemos: para algunos, el único costo de la guerra interna fue no poder ir al cine o quedarse sin luz; para ellos, la donación de Angela Merkel, es parte de una gran conspiración izquierdista-antimilitarista mundial (WTF?). Pues precisamente para aquellos desubicados es necesaria esta iniciativa. Si sus heridas fueron tan leves que ya cicatrizaron y equivalen a romper con la flaca, entonces será menester reabrirlas y lavarlas a fondo, porque se están pudriendo por dentro, con infección de frivolidad, autocomplacencia e ignorancia.

Recuerda a Jhon Donne, insensato: Ningún hombre es una isla: todo hombre es una porción de tierra firme. La muerte de todo hombre me disminuye, porque yo soy una parte de la humanidad. Por eso nunca preguntes, ¿por quién doblan las campanas? ¡Están doblando por tí!. Yo no hablo como estudiante de tercer grado de derecho, ahora hablo como peruano común y silvestre: el perdón no es olvido.

Yo trabajé en la CVR los dos años que duró y me gustaría que esa chamba sea más útil y tenga un impacto inmediato. Pero antes que eso, reconozco la idiosincrasia del peruano promedio, del patita que no quiere chupar por su ex (por lo menos, no ahora). Llegará el día, el momento, la generación, en que las introspecciones al pasado sean más enriquecedoras. Ahora, todavía no. Respetemos nuestro pasado, nuestra memoria, pero sobre todo, respetemos nuestro presente, nuestra realidad. La “memoria” del peruano, no es la tuya, amigo “caviar”. (Y tener “memoria”, no te hace mejor persona…no lo olvides).

Aquí la madre del cordero. Sinceramente da un poco de vergüenza ajena que alguien que representa a una nonagenaria alma mater, sea tan izquierdofóbico, o use esa palabreja de la retórica gutural del fujimorismo. No es mi intención vincularlo con ninguno de esos grupos, pues sería deshonesto hacerlo (al mejor estilo de Jack Chick publicaciones), solamente deplorar la falta de tacto para el tema (una vez más), y el odioso personalismo (que bueno es culantro pero no tanto).

Comuníquese y archívese.

Bonus: Nuevamente digo, don Mario: mayor congruencia. Al chamuscador del SIN gringo Jack Bauer tampoco le gustaría un museo de la memoria de la administración Bush.

jueves, marzo 05, 2009

Enemigos ínfimos (se merecen un pwned)

Ahora sí se me cayeron esta pareja dispareja. ¿Quién le dijo a Beto Ortiz que dejara de ser fritanguero en New York y dijera tan suelto de huesos la palabra "caviar", con un desprecio asaz impostado (de paso que su misogina soterrada hizo rodar las cabezas de Karla Casós y Claudia Portocarrero mucho antes), para disimular su ridículo anti-toledismo? ¿Quién le dijo a Aldo Miyashiro (a partir de ahora el otro Aldito M) que dejar de hacer series a lo Robert Rodríguez, para permutarlas por una huachafería de medianoche era lo mejor que pudo hacer en su vida? Peor aún ¿qué rayos tenía que hacer ahí, so pretexto de libertad de expresión, un apéndice putrefacto de la politiquería más absurda de Sudamérica?

Lo digo porque para todos fue nauseabunda la entrevista nocturna a la hija de Fujimori, Keiko. Semejante espectáculo no se veía desde la década del asco (buena Hildebrandt):

Lo que sí creo es que es hora de recordar, desde el humor negro, la década en la que todo parecía inmundo y pestífero. Sobre todo en estos días, cuando la señora Keiko aparece en la TV amiguita haciendo gala de un cinismo heredado y de una sinvergüencería perfeccionada en Boston.

O sino como dijera el padawan Torres Montero (jalado desde malas palabras.pe):



PD: Visto en utero.pe

La calaña moral de la señora Fujimori ya no es asunto especulativo ni merece el beneficio de la duda. Su corta pero significativa hoja de vida muestra todos los síntomas de tratarse de una rata de aquellas. Además de ser una inculta apabullante, parece que ha seguido bien el consejo paterno de no perder el tiempo leyendo libros para ser “pragmática”, su nivel moral se ejemplifica claramente en las pocas decisiones personales que ha tomado, la más importante de todas, el abandonar a su suerte a su propia madre, tentada por el disfrute y los oropeles del poder.

Cualquier persona éticamente madura tomará siempre partido por la parte débil frente a la fuerte, eso nos sucede a todos casi instintivamente antes del análisis o estudio de un conflicto. (...)En el caso del divorcio de los Fujimori resultaba claro, hasta para quienes no crean en lo de los maltratos ni conozcan los líos de entrecasa, que la parte débil de la relación estaba en la Sra. Susana. El deber natural de la hija mayor era, por simple conmiseración con quien le dio la vida, el estar junto a su madre en un momento clave. (....) Sin embargo, la señora Keiko no tarda ni un minuto en tomar el camino amoral y antinatural de alejarse de su madre, quedarse en Palacio disfrutando del poder y aceptar los beneficios materiales de la corrupción de su padre para su educación y sus gastos personales.

Que el poder y el dinero aflojen la moral de tantos no es novedoso, lo extrordinario en Keiko es la antinatural decisión de no apoyar a su madre en su momento de mayor debilidad física y mental. Una digna hija del individuo más hipócrita, corrupto y cobarde que ha llegado a la presidencia de este país. Realmente.

lunes, marzo 02, 2009

Fox y sus conexiones con el grupo Colina

Que nadie piense que esto es una exageración. En efecto, si analizamos el discurso de Jack Bauer y lo contrastamos con el de Nakazaki o la horda de macacos luciferinos que defiende a capa y espada a Fujimori, encontramos asombrosos parecidos, una mezcla de maquiavelismo de pacotilla y tecnologías del S XX (XXI en el caso de Bauer).

En la pulcra ficción tenemos muy bien definidos a los enemigos de los "buenos". Aquí los enemigos post 11-Setiembre, son los terroristas árabes. La dicotomía no puede ser más perfecta: ayer eran los nazis los perfectos enemigos: duros, autómatas, y con residencia lejos de Estados Unidos. Ese vacío lo llenaron los comunistas soviéticos, sólo que nunca pudieron ser objeto de confrontación directa... caído el muro de Berlín, caído todo el bloque soviético... quedaba la insaciable hambre de enemistad para el coloso neobritánico... y lo encontró en el mundo musulmán.

"¡Que más daba! Esos criadores de camellos son capaces de volarse en pedacitos, además desde siglos se la tienen jurada a Occidente", debieron pensar los de la administración Bush (cuyos tentáculos siguen secuestrando a Obama, como no podía ser de otro modo) que no sólo infestaron y siguen infestando el aparato político, sino también el televisivo. El parto de los montes de la caverna yanki, fue pues, Jack Bauer.

Recordemos, esta es la pulcra ficción. Aquí los buenos buenitos, allá los malos malosos. Jack sabe bien a quien aplicar el cable pelado en el pescuezo, sabe bien a quien amedrentar con un inofensivo lapicero convertido en pincha-ojos... parece que el enemigo tiene un cartel que dice "Jack pateame el trasero". Jamás le da un puñetazo a alguien por error, jamás tortura a nadie y dice "se me chispoteó", siempre hace crujir la mandíbula correcta. Y por que es la misma ficción impecable que pinta una FOX que no conoció al grupo Colina en persona, pero que igualmente haría de oídos sordos a una exhibición Yuyanapaq permanente, es que para Jack Bauer es perfectamente injusto que el Senado le investigue en sus excesos.

En su defensa, el agente federal arguye que lo hacía por "defender al país, porque son terroristas y no merecen vivir, porque sino lo torturaba no iba a obtener información para impedir el atentado..." De ahí surge un héroe inmerecido, un Cristo entre los fariseos...

Pero, todos sabemos que históricamente esto no tiene ni pies ni cabeza. Aquí en Perú la tragedia del terrorismo, también planteaba al enemigo perfecto: malvados enmascarados con pasamontañas, asustadores de tetas, verdaderos monstruos... a los que se le puso a combatir otro monstruo, uno venido del país del sol naciente. El discurso es el mismo: "el chino hizo lo correcto, eran terroristas, necesitabamos pacificar el país"; semejante desfachatez olvida que Colina jamás disparó un solo tiro contra un terrorista armado, nunca tuvo bajas en batalla, y no capturó al monstruo Abimael, sino que procuró una infame cosecha a la Parca... se olvidan que en la guerra sucia se disparó contra gente equivocada, que se quebrantó la hermandad entre el ejército y el pueblo peruano... y por eso ahora, se quiere disfrazar a malos elementos de las Fuerzas Armadas, de Cristos entre fariseos, olvidandose de los cientos de Gólgotas que dejaron tras de sí.

Afortunadamente Jack Bauer es sólo un engendro retorcido de la ficción. Colina en cambio fue una realidad. Los militares que hoy se corren a un proceso de investigación por violación a los derechos humanos, podrían encontrar un eco en el personaje del malhadado Kiefer Southerland, a un colega de armas. Podrían considerarlo un infortunado incomprendido. Y por eso mismo don Mario Vargas Llosa, sea más consecuente cuando defienda la instalación de un Museo de la Memoria... que nuestros Bauers son los primeros en ladrar en contra de dicho proyecto.

lunes, febrero 23, 2009

Memelodín: a la mala y tarde, pero igual vale.

Solo pondré 7, entre otras cosas porque cuando se trata de memes, el ninja punk los cumple tarde y a la mala... rayos :S















Mejor ya pa la próxima declino la invitación aaaahh y pensar que recién ahora me acuerdo de algo para postear por el Big Culo Day, que weba, por lo menos me queda el Blog Day, ya estoy avisado ;P

miércoles, febrero 18, 2009

Meme: nebulosos recuerdos sobre peliculas que he visto

Le debía este meme a Darkro, y no sé porqué rayos luego de haberme gastado tanto tiempo en escribirlo, se borró todo rastro del borrador, cual Profesor X en la III entrega de X-men. Que importa, he aquí mi lista personal de películas, más vale tarde que nunca.

1993: Papá por siempre / Jurassic Park I

1994: El cuervo / La máscara / El Rey León

1995: Babe, el cerdito valiente / Jumanji /ToyStory

1996: El jorobado de Notredame / El profesor chiflado XD / Space Jam / Día de la independencia (argh)

1997: Jurassic Park II el mundo perdido / Hombres de negro

1998: Bichos / Godzilla / El príncipe de Egipto / Hormiguitaz

1999: Armaggedon / La momia

2000: Dinosaurio / Pokemon, la película / Gladiador / Titán AE

2001: Enemigo al acecho / Jurassic Park III / Shrek / El señor de los anillos: la comunidad del anillo

2002: La era de hielo /Episodio II: el ataque de los clones / El señor de los anillos: las dos torres

2003: Canguro Jack / Terminator 3: la rebelión de las máquinas/ El señor de los anillos: el retorno del rey

2004: Alien vs Depredador / Underworld / Van Helsing / Yo, Robot.

2005: Sin City / Episodio III: La venganza de los sith / King Kong

2006: El Cdigo Da Vinci/ El laberinto del fauno / V de Venganza

2007: 300 / Transformers /Spiderman 3

2008: Cloverfield / Sweeney Todd / IronMan

En honor a la verdad debo decir que dado lo nebulosos que son alguns recuerdos desde el 2000 para abajo, opté por consultar la wikipedia.. técnicamente seria hacer trampa, pero la verdad no tuve otro remedio.

lunes, febrero 09, 2009

24 rendición

Ayer trasnoché un poco viendo el episodio doble de 24, estrenando su nueva temporada. Algo me decía que si lo alababa Mario Vargas Llosa (o mejor dicho su clon que reemplaza al verdadero que ha de estar secuestrado en algún búnker secretísimo), y toda la blogósfera borrega, esta serie no podía ser buena.

Bien, no estaba equivocado. Jack Bauer, es, siendo muy pero muy crudos, un Rambo con camisa y apenas una discreta pistola. Ya harto de revisar una oleada de críticas complacientes ad nauseaum con este bodrio televisivo, al fin pude vislumbrar una luz de esperanza en Desde abajo:

24 sigue su marcha en medio del éxito, de los pedidos de sus fanáticos, que necesitan la serie como una droga ineludible. Rupert Murdoch, el dueño de la cadena Fox y de muchas, demasiadas cosas más, parece haber advertido que se viene una mano demócrata, la mano de Obama. Tal vez esto explique que la séptima temporada de 24 se inicie con un juicio que el Estado le hace a Jack Bauer por violación a los derechos humanos. ¿Tanto tiempo llevó advertir que Bauer violaba todos los derechos humanos, que no dejó uno sin violar, que es un violador compulsivo? A Murdoch, sí.

Pero probablemente –y más que eso– Bauer era para él un auténtico héroe “americano” que hacía simplemente lo que había que hacer. No olvidemos que el viejo “dicho” de los westerns es “un hombre tiene que ser lo que un hombre tiene que ser”, pero se acompaña por otro, inevitablemente: “Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer”. Jack Bauer hace lo que tiene que hacer. No importa lo que sea. Sin embargo, la séptima temporada ya parece husmear, en el futuro, la llegada de Obama. Bauer no tiene más remedio que ir a juicio. No en vano Obama ha cerrado la base de Guantánamo. Todos los asentamientos de la CIA a lo largo y lo ancho de este mundo. Y ha dicho: “Estados Unidos no torturará más”. Uno no sabe cómo tomar esta frase. ¿Se trata de una expresión de deseos? ¿Era en Estados Unidos el Día de los Santos Inocentes cuando la dijo? ¿Lo obligó su imponente esposa, Michelle, que si le niega el sexo Obama pierde la razón, enloquece hasta el fin de su período? (Esta conjetura es un homenaje a usted, Michelle: creemos que es la más espectacular primera dama de la historia. Ojalá sea una mina buena, porque su autoridad, su poderío parecieran ser tan enormes que si se enojara con los otros pobres seres que habitamos el planeta podría borrarnos el simple primer día que se levantara de mal humor.) ¿Desde qué certeza puede asegurar Obama que Estados Unidos no torturará más?

Vea, Obama, la tortura se ha difundido demasiado. Aquí nomás, hace un par de días, en Punta Lara, asaltaron a una pareja y los torturaron delante de su hija. Al hombre le tiraron insecticida y le prendieron fuego. Seguramente los van a detener. Es posible que se defiendan. Es posible que digan: “No hicimos nada que no haya hecho Jack Bauer”. Además, si Estados Unidos deja de torturar dejará de tener información. Obtener información es torturar, esta “verdad” se ha establecido en el mundo desde hace tiempo. Y Jack Bauer la ha difundido como nadie. Los del FBI y los de la CIA habrán largado una carcajada fenomenal al escuchar la promesa de Obama. “¡A las ratas de laboratorio no torturaremos más!” En los laboratorios –por otra parte– ya no usan ratas. Usan terroristas o sospechosos de serlo. “Con las ratas habíamos empezado a encariñarnos demasiado”, explican. “Con esta gente es más fácil.” Además, amigo Obama, no torturar es dar ventaja. ¿Qué piensa usted que harán los fundamentalistas de El Corán? ¿Usted leyó ese libro sagrado? ¿Leyó los castigos que les depara a los infieles, a los impíos? Usted podrá decirle al mundo que no torturará más, pero es improbable que le hagan caso sus guerreros.

Bauer es juzgado. Los tiempos cambian. El “no torturaremos” de Obama necesita complementarse con el juicio a Bauer. “¿Por qué torturó, Mister Bauer?”, supongamos que le pregunta un juez. “Por América”, dice Bauer. “¿América le pidió explícitamente que torturara?” “No es necesario. Se tortura para obtener velozmente información. Una vez estaba por estallar una bomba nuclear en Los Angeles y yo tenía detenido a alguien que podía darme información vital.” “¿Y qué hizo?” “¿Qué le pasa, cabeza de mierda? ¿Qué piensa que pueda haber hecho? Lo torturé bestialmente hasta arrancarle la información.” “Bueno, señor Bauer. Basta con esas cosas. Nuestro Presidente dice que no debemos torturar más.” “¡Shit! ¡Hemos perdido la guerra por ese maricón!” Bauer abre uno de los grandes ventanales. Está en un 5° piso. Grita, hacia la calle, desaforadamente: “¡Hagamos de cada americano un Lee Harvey Oswald! ¡Hagamos que toda América sea Dallas! ¡Matemos al maldito mestizo o el terrorismo nos vencerá!”. Desde abajo, una negra, agitando una banderita norteamericana, le grita: “¡Obama, Obama!”. Bauer saca su 9mm. Y la revienta de tres balazos. Al público empieza a gustarle la séptima temporada.

Porque el público fue cómplice de las torturas de Jack Bauer. Es que la gente evoluciona. Siempre pide más. Antes, en las películas de cowboys, se daban trompadas. Los tiros no hacían brotar sangre. En A la hora señalada, Gary Cooper le pega el tiro del final al villano –que está con camisa blanca– y el tipo muere con la camisa intacta. Hoy, los que ven la peli, dicen: “¿Qué pasó? ¿Por qué está en el piso? ¿Tropezó?”. “No, boludo. ¿No viste que le tiró un tiro al pecho?” “¿Qué tiro? ¿Vos viste la sangre?” “Antes no ponían sangre.” “¿Y cómo sabías que le había acertado? ¿Cómo voy a creer que le pegó un tiro en el pecho si el tipo se cae y en el pecho no tiene nada? ¿Soy boludo yo? ¿Me trago cualquier cosa? ¿Me quieren vender que a un tipo le pegan un tiro y no sangra?” Entonces pone La pandilla salvaje. Gran avance en la historia del cine. La sangre brota antes de que el otro dispare. Después vinieron las patadas a los caídos. Cuando ya no hubo nada más que hacer con las piñas, algún genio dijo: “¡Atención! Después de reventarlo a piñas, ¿qué le pasa a un tipo?”. “Se cae, tarado.” “¿Y ahí termina todo?” “Claro. ¿Qué querés que le den piñas cuando está caído?” “¡No, piñas no! ¡Patadas! Como la frutilla del postre. ¿Lo ven? Cuando el infeliz cae, cuando se derrumba con la cara destrozada, escupiendo sangre y dientes, con los ojos hinchados, ¡ahí vamos de nuevo! ¡Lo revientan a patadas!” Así empezó la era de las patadas. ¿Qué quedaba? La tortura. Jack Bauer golpea a un tipo, el tipo choca contra la pared y cae al piso. Bauer ya no lo patea. Eso pasó. Es historia antigua. Agarra dos cables –que saca de cualquier parte, de un velador, de una licuadora o de su bolsillo–, les hace hacer contacto, estallan un montonazo de chispas y Jack, feliz, picanea al malvado.

El señor Murdoch, la Fox y los espectadores, todos felices. Ahora bien, los otros, los que atacan a “América” tampoco parecen respetar demasiado los derechos humanos. En verdad, ni se han preocupado por el tema. Porque una característica del perverso Occidente es mostrar el horror y plantear, desde otra parte, una oposición al horror. Hasta la más racional, inteligente oposición al capitalismo occidental nació de ese capitalismo. Marx lo supo y lo expuso mejor que nadie. Marx era un gran pensador occidental que se oponía a los horrores de Occidente. Encarnados por el capitalismo. Pero él, a su vez, era un producto de Occidente. Era un filósofo occidental. Quienes ahora quieren destruir a Occidente no parecieran haber salido de esta fase, la de destruirlo. Pero un verdadero sistema de ideas siempre propone qué levantar sobre las ruinas de lo que destruyó. No se ve eso por ninguna parte. Y nada lo expresa mejor que la figura del terrorista que se aniquila a sí mismo con su bomba. Puede destruir. Pero no le importa seguir vivo. Porque su sistema de valores y de creencias –que es prácticamente el mismo desde hace casi diez siglos– no tiene nada nuevo que proponer. La peor política –como tanto se ha dicho durante estos días– es la de eliminarlos. (Aunque sería deseable que abandonaran la costumbre de tirar “inocentes misiles” para que esta política, la de respetarlos, fuera viable, o más fácil de llevar a buen puerto.) Igual, el problema es complejo. Requiere que Occidente comprenda de una vez por todas al “lejano” Oriente. Y algo todavía más difícil: que el mundo musulmán recupere diez siglos y haga su Revolución Francesa.

sábado, febrero 07, 2009

Casi se me va...

Sendos vídeos encontrados en el blog de H@nz el geek, que merecen la pena ser compartidos.

Para hacer en tu propia casa :P





Éste último merece espcial atención. En un cobarde despliegue de multicuentas y reportes viniendo de todos lados, usuarios chilenos que no representan el sentir de ese país obviamente, acaban de bajarse hace pocos días un par de vloggers peruanos, Minos y Peruanoyo1. Éste último es quien más datos aportaba (porque el primero era algo peleonero) y es posible que este grupito de chilenos también quieran bajarse este vídeo, para seguir alimentando su mundillo donde siempre tienen la razón.

Pero al margen de esto, ¡feliz día del pisco sour!