domingo, agosto 10, 2008

In memorian: Alexandr Solyenitsin

90 años de esforzada labor terminaron la semana pasada, y si al director de un diario de raíces huancaínas se le escapó, componiendo un soso copy-paste, con mayor razón a mí, ocupado como estaba con Lizardo Taboada, Robert Alexy y Mir Puig entre otros.

¿Qué decir de uno de los pocos escritores político que de verdad no se casa con nadie, estirpe que hoy se extingue alarmantemente? Nada me temo, excepto decir en su honor, que fue el anti-stalinista que los yankis jamás pudieron comprar ni sumar a sus filas, ni perseguir porque escapa a sus dominios.

Pero cito algunos fragmentos de un genial artículo que apareció en Selecciones del Reader's Digest, de diciembre de 1975, titulado "No más concesiones", donde denuncia al totalitarismo soviético, y la inescrupulosa concesión que le hacía por lo bajo EE.UU. (en otras palabras, empresarios yankis que mascaban a dos cachetes). Como todo detractor del régimen soviético, por aquel entonces tal era su preocupación contra el monstruo ruso, que descuidaba al frente estadounidense:

Algunos hombres de negocios norteamericanos, por propia inicaitiva, presentaron en Moscú una exposición de la tecnología criminológica más moderna y compleja, que se emplea en este país para escuchar clandestinamente, espiar, fotografiar, seguir el rastro, identificar, apresar a delincuentes (...). El gobierno soviético se mostró sumamente interesado en comprar esta tecnología (...). Y si ahora las personas que militan en nuestro movimiento en favor de la libertad en la URSSS son perseguidas,y atrapadas con la tecnología más avanzada, debemos agradecérselos a los capitalistas occidentales.

(...)

Hay un proverbio ruso que sentencia: "El servil es tu enemigo; tu amigo debatirá contigo" Precisamente porque soy amigo de ustedes vengo a decirles: la situación mundial no sólo es peligrosa y amenazadora, sino catastrófica.

(...)

Nosotros los disidentes de la URSS no disponemos de tanques, ni de armas, ni de organización. Sólo nuestra fortaleza de espíritu nos ha permitido sobrevivir. El que yo no me encuentre ahora ante stedes no obedece a la bondad ni a la buena voluntad del comunismo, ni a la distensión, sino a mi propia firmeza y el firme apoyo de ustedes. Siempre que ayudan ustedes a las perosnas perseguidas en la URSSS obran en su propia defensa y en la de futuro.

(...)

¿Porqué debemos entregar al totalitarismo comunista cada vez más tecnología, tecnología refinada y perfeccionada con minuciosidad, que necesita para su armamento y para aplastar a sus propios cuidadanos? Si pudiésemos al menos retardar ese proceso de claudicaciones (ya que no suspenderlo por completo), y si pudiésemos hacer que continuara el proceso de liberación de los países comunistas, a la postre esos dos esfuerzos vendrían a darnos el domino de nuestro futuro.

1 comentario:

Dinorider d'Andoandor dijo...

a veces la historia se repite ella misma