sábado, enero 26, 2008

Sobre la naturaleza de ciertas prohibiciones

Yo y mi costumbre de buscar lo profundo donde no lo hay (o quizás donde otros no lo ven). Siempe me pregunté el porqué del estampado de la camiseta del personaje de Julie, el símbolo de prohibido. Luego de que un amigo me dijera que no era más que un estampado ochentero, me puse a reflexionar sobre la naturaleza de lo prohibido.

En éstos tiempos actuales, se diría alegremente que nada está prohibido. Que las prohibiciones son cosa del ayer, de oscurantistas y atrasados, retrógradas y reaccionarios. ¿Será eso realmente cierto? Nuevamente a dudar se ha dicho.
Primero convengamos en que es cierto que están ahí por alguna razón. Prohibimos algo porque es malo, porque contraviene los valores morales a los que estamos acostumbrados, porque en fin, no es bueno (caracoles he redundado :S ). A todo esto, ¿qué es lo malo? Y he aquí el tema que quiero abordar: la naturaleza de las prohiciones.
A mi ver, se prohibe algo porque se teme a ése algo. Una prohibición es en sí es una norma de naturaleza coercitiva, uno de los puntales de un sistema que determina acciones y conductas humanas. En el mejor de los casos se espera que aquel que comete el acto prohibido, obtenga de su mismo acto su castigo. Pero como no siempre sucede así, hay un aparato jurídico sobre el cual recae la potestad de imputar castigos. Ello me lleva a reflexionar siempre: ¿quien decide lo prohibido?

Ello nos remite a lo que anteriormente pregunté, qué es lo malo. Creemos que hay una especie de código donde está estatuido lo que es bueno y lo que es malo. Así es como lo concebimos, pero en la descarnada realidad humana, no hay nada más falso: conceptos e ideas tan fundamentales, son torcidos a conveniencia. Si a los grupos de poder no conviene algo, es seguro que será prohibido; no siempre a través de la ley escrita, pues ése es tan solo un medio para lograr el fin: el medio sin duda más poderoso es el de la comunicación. Así el objeto de la prohibición, no es la sancion sino la idea de ésta retumbando en la conciencia colectiva, reforzando su naturaleza fundamentada en el miedo, miedo a romper una estabilidad, miedo al peligro de los intereses, miedo a desprenderse de lo conocido, miedo a un mal mayor... que es en mi opinión, la única razón para vetar algo, el único bocado que sostiene las quijadas de nuestro espíritu, a cada acción en nuestra vida, respondiendo a un criterio planificador y no impositivo meramente.

1 comentario:

Dinorider d'Andoandor dijo...

creo es el miedo a lo que no podemos controlar