martes, julio 24, 2007

Cartas a un policía (1)


Querido policía antimotines:


Hoy quisiera escribirle
para que nunca lo olvide


Ya figura usted como héroe,
con su lóriga de baquelita negra,
aparejo caro de 20 000 dólares,
paladín de la dizque hora cero
remedo de algún gladiador.


O quizás el hijo espúreo de Robocop
(pobre del androide, injustamente así parangonado)
Sudando la impotencia bajo la lóriga
descargándola en el apéndice de la vara.


Lanzando la impotencia, sí,
dejando estelas de gas pimienta
o asperjándolas con despecho
en la forma de perdigones de goma.


Ave Alan, los que vamos a reprimir te saludan...


Cubre tus vergüenzas
con casco y lóriga, sí.
No vaya a ser que
descubras tu propio vacío.


Ya mañana cobrarás presto
tu aguinaldo o tu préstamo
hijos de bolsillo empresarial
o verás tu foto en diarios.


Páginas que semejan sí,
pescados al aire pudriéndose
debieron de haber sido buenos
mas ahora están putrefactos.


No importa si soy el próximo
a nadie le importará ya,
pues quienes golpeas son personas
y tú solo elemento.


Elemento sí, no otra condición tienes
si al trabajador recurso le dicen...
Por eso semejan Cristos sangrantes
aquellos con quienes te ensañas.


Bajo la lóriga, bajo el casco
un alma debe existir...
quienes alma no tienen
miedo no infunden....
quienes alma no tienen
NO TIENEN NADA...

1 comentario:

Athos dijo...

En el mundo son necesarios los gigolós. De esos gigolós que venden su humanidad.

Lindo el poema. :)

¿Qué pasó con las paoleocurrencias que no las veo? No me diga que se extinguieron.

xD