lunes, marzo 12, 2007

Tres días que estremecieron mi vida (crónica del examen del 11 de marzo de San Marcos)

Fue una larga ausencia pero al fin estoy de nuevo en mi blogger; y qué mejor pretexto para poner en actividad mis dedos que empezar por ¿el final?
Claro. La razón por la cual me abstuve del incomparable placer de escribir, en una actitud propia del más purista demiurgo, fue la prolongada lucha por ingresar a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tres experiencias fueron suficientes para demostrar que fue un buen sacrificio. Desde tiempo ya le tenía puesto el ojo a la Decana de América; que otros se lleven el mal botín de las particulares: San Marcos sería mía. Y es que si no se tienes que contar las monedas que has de gastar al día siguiente, no puedes comprender porqué ingresar en la prestiogiosa San Marcos es tan fundamental.

La víspera:

Los resultados de hacía una semana eran concluyentes: mi puntaje era insuficiente para aspirar al ingreso directo. Ni modo: "Si volimus non rendire, curredum est". A reforzar las Escuelas Académico profesionales, que de eso dependería casi todo. Al diablo con el álgebra y la trigonometría avanzadas: de más ayuda serían aritmética y geometría, en sus aplicaciones más elementales. Así lo hice: las dos historias (del Perú y Universal) más lenguaje fueron concienzudamente al menos según mis estándares.
Pero la víspera nada de eso sucedió: sólo ver cosillas relajantes en la tele, libros del Salvat para repasar de volada... respirar a lo yoga. No sé como llegué a la noche. ¡Y justo era mi cumpleaños!

El día:

Mente en blanco, lo más sereno posible. Qué contradicciones me dije en el taxi: Izquierdo Ríos, viejo sabido, por un lado haces y por otro deshaces. Está bien, te admiro por descentralizar las cosas, eso está en boga... pero, ¿acaso no sabes que me la pones difícil? Todo depende mí ahora.
Rápidamente ingreso, con los bolsillos rebosantes de caramelos, según yo para concentrarme mejor, al diablo la glucosa.
Me sorprendió la facilidad de las preguntas. Resolvía a diestra y siniestra, consultando el cronómetro de mi reloj de pulso. El tiempo me era favorable y gracias el método de subrayado, barrí con compresión lectora. Me jugaba hasta el final.
Sólo siete faltaron; que el diablo cargue con tales preguntas. Revisé mi cartilla sorprendido un poco, hasta que dieron por terminada la prueba. Por un lado me sentía tentado a dar por existoso este examen, pero otra parte pensaba en ser cauteloso...
Mi cumpleaños 18 se pasó como si nada, en una reunión más bien familiar; dos en uno puesto que también era el cumpleaños de mi madre. La comida y las bebidas bastaron para ponerme a dormir hasta la noche, cuando me desperté y entré a internet para disipar nervios.

El momento de la verdad:

Ése es cuando confirmas tu ingreso. Uno piensa aquí se acaba todo, ojalá haya valido la pena. Y efectivamente fue lo segundo.
Puesto 31, 1100 de puntaje... ya, déjenme alardear un poco. Después de bregar al fin, una vacante. La cereza en el pastel fue un emotivo correo de mi mejor amiga, quien me felicitaba por ello y hasta se había tomado al molestia de averiguar cómo había quedado... gracias, me haces sentir bien.
Pensar que hace unos meses miraba con frustración a la Fortaleza Blanca. Ahora siento que es parte de mí, o quizá yo sea parte de ella. A lo mejor, de una u otra manera, se cumplen ambas cosas: uno es parte de la universidad y la universidad es parte de tu vida.
Mis mejores deseos a todos cuanto apostaron por la Decana de América, por quiens ya son parte de la familia y por quienes continúan en la lucha. Un nuevo mundo espera...

4 comentarios:

Lizette dijo...

:D Bueno, ya te felicité x tu ingreso a la san marcos... jejeje... pero también lo hago aquí.. FEliciDAdes... y recuerda q yo te apoyo en todo!!!!!!! jajaa... bueno, amigo, los dos logramos nuestros sueños de estar en la san marcos, y ya lo cumplimos...ahora a seguir con el caminO!! jaja

FabricioRebatta dijo...

Felicitaciones por el ingreso. Me hiciste recordar el mío en el año 85 (asu!)Estaba aburrido en otra universidad en la que no veía la vida, ingresé a la vida en el 85 como dije, a comunicaciones, y me sentí más felíz que la primera vez. Claro que de inmediato me topé con la realidad sanmarquina (hablo de mediados de los ochenta) tuve que esperar una año para empezar las clases porque solo ingresamos 20 alumnos y no llenábamos un salón. Pero luego vino lo bacán, conocer a todo el Perú de un solo golpe, con sus alegrías y tristezas, por ejemplo, salir alucinado de una clase de Pablo Guevara y encontrarse con las balas apristas rozándote la sien en el bosque de letras.

Dark Prince dijo...

Si pues, aunque todos estén contra San Marcos, nadie la podrá vencer... gracias, me sienot honrado por las palabras de un veterano ;D

sherman dijo...

bueno san marcos es la mejor universidad del peru y eso esta comprobado ya que yo siempre so�e con estar en la faculdad de derecho en san marcos