lunes, marzo 26, 2007

Celda en la piedra (homenaje a La ira de Dios)



Alas desgarradas
en la celda emocional;
¿Cómo gritas al vacío?
Si nadie te escuchará.

Aferrándote al tiempo
en tu pasión insensata.
Creíste vehemente
y perdiste así el cielo.



No puedes escapar
No puedes hablar ya
No mentirás nunca más


Y en la piedra, la sangre
y en la grieta, las lágrimas
y en el polvo, el grito.

Despiertan en tus ojos
las fuerzas de antaño
cuando el profano hierro
a tu alma atrapada, libera.



Y así remontas de nuevo
dejando la piedra vacía,
y esas noches frías sin luz
que frenaron tus deseos.

lunes, marzo 19, 2007

Te quiero VERDE! (Insomnio por Green Day)

Hoy lunes 19 de marzo en la madrugada, no podía conciliar el sueño. Por dos razones: las 3 tazas de café y por supuesto, el concierto de Green Day que iban a pasar por A&EMundo (canal 23, por Cable Mágico). Ya lo habían transimitido apenas el día anterior hacía unas horas, pero esperé hasta esa hora para poder verlo con más tranquilidad.
Y así fue. Se trataba de la gira del 2005, Bullet in a Bible, y el especial recogía lo mejor de dos presentaciones en Inglaterra; no podía perdérmelo. Consultando con la contraportada de mi ejemplar de American Idiot, cotejaba las canciones que hacían vibrar a nada menos que 650 000 fanáticos, concentrados en el inmenso parque Milton Keynes.
Todo comenzó, como no podía ser de otra manera, con American Idiot, con Billie Joe azuzando los ánimos de los fanáticos: "Griten fuerte, para que los escuche hasta el último jodido americano" (hasta ahora con esa tara de considerar americanos a los yankis), y una constante "¡Inglaterra! ¡Inglaterra!". Enloqueciendo hasta la médula, como sólo él puede hacerlo.
Luego siguió Holiday, aclaración mediante: "esta canción no es contra EE.UU., sino contra la guerra"; será cosa de creerle, porque conforme caía el sol, el grupo tomaba control de la masa excitada. Actos eguido, un entremés: "¿Quién es el idiota americano? Se me ocurrió cuando paseaba por la calles: Jesus of Suburbia, el hijo de la ira." Poco menos que una auténtica revelación.
Y así fue, porque continuaron con Jesus of Suburbia, yo diría que es como un disco dentro de éste disco, que se distingue de las demás. "Sentía en mí la necesidad de hacer un disco completamente diferente." Fue maraviloso ver como conforme el día cedía paso a la noche, se sucedían todas éstas canciones maravillosas: de hecho el siguiente paso fue St. Jimmy, el broche de oro por aquel día.
Al día siguiente, los fanáticos seguían con al miel en la boca; no era cuestión de hacerlos esperar más. Brain Stew, claro, par abrir las emociones. Y quién mejor que el mismo Billie Joe para decirlo : "Cuando sientes que todo cantan esto contigo, es la emoción suprema". No podía ser otro tema que Wake me up when september ends, una pausa en medio del maravilloso delirio de enloquecer con una guitarra eléctrica, otro tanto contra Bush.
Nuevo entremés: ¿Qué es una bala en una Biblia? Con Give me novacaine como tema de fondo, una visita al Museo de Guerra de Londres le cayó de maravilla a los muchachos, porque encontraron lo que buscaban: una bala en una Biblia. Tan sencillo como eso. Incrustado entre los santos papeles, el impío plomo cuyo fatal cometido fue truncado. Y por eso, Boulevard of the broken dreams, el tema que me inspiró un renovado respeto al punk rock, fue el siguiente platillo.
Sin embargo, de un modo digámoslo brusco y hasta inesperado, el final lo marcó Homecoming creo (¿o acaso fue When I come around?). Lástima, me hubiera gustado que pusieran Basket Case, después de todo también figura en éste disco. Pero no en vano pasan los años; ni los minutos. En cuanto los créditos mordieron la pantalla, con Jesus of Suburbia como tema de fondo, supe porqué la bala había sido detenida.
Y se hizo la oscuridad, con un simple toque del control remoto.


lunes, marzo 12, 2007

Tres días que estremecieron mi vida (crónica del examen del 11 de marzo de San Marcos)

Fue una larga ausencia pero al fin estoy de nuevo en mi blogger; y qué mejor pretexto para poner en actividad mis dedos que empezar por ¿el final?
Claro. La razón por la cual me abstuve del incomparable placer de escribir, en una actitud propia del más purista demiurgo, fue la prolongada lucha por ingresar a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tres experiencias fueron suficientes para demostrar que fue un buen sacrificio. Desde tiempo ya le tenía puesto el ojo a la Decana de América; que otros se lleven el mal botín de las particulares: San Marcos sería mía. Y es que si no se tienes que contar las monedas que has de gastar al día siguiente, no puedes comprender porqué ingresar en la prestiogiosa San Marcos es tan fundamental.

La víspera:

Los resultados de hacía una semana eran concluyentes: mi puntaje era insuficiente para aspirar al ingreso directo. Ni modo: "Si volimus non rendire, curredum est". A reforzar las Escuelas Académico profesionales, que de eso dependería casi todo. Al diablo con el álgebra y la trigonometría avanzadas: de más ayuda serían aritmética y geometría, en sus aplicaciones más elementales. Así lo hice: las dos historias (del Perú y Universal) más lenguaje fueron concienzudamente al menos según mis estándares.
Pero la víspera nada de eso sucedió: sólo ver cosillas relajantes en la tele, libros del Salvat para repasar de volada... respirar a lo yoga. No sé como llegué a la noche. ¡Y justo era mi cumpleaños!

El día:

Mente en blanco, lo más sereno posible. Qué contradicciones me dije en el taxi: Izquierdo Ríos, viejo sabido, por un lado haces y por otro deshaces. Está bien, te admiro por descentralizar las cosas, eso está en boga... pero, ¿acaso no sabes que me la pones difícil? Todo depende mí ahora.
Rápidamente ingreso, con los bolsillos rebosantes de caramelos, según yo para concentrarme mejor, al diablo la glucosa.
Me sorprendió la facilidad de las preguntas. Resolvía a diestra y siniestra, consultando el cronómetro de mi reloj de pulso. El tiempo me era favorable y gracias el método de subrayado, barrí con compresión lectora. Me jugaba hasta el final.
Sólo siete faltaron; que el diablo cargue con tales preguntas. Revisé mi cartilla sorprendido un poco, hasta que dieron por terminada la prueba. Por un lado me sentía tentado a dar por existoso este examen, pero otra parte pensaba en ser cauteloso...
Mi cumpleaños 18 se pasó como si nada, en una reunión más bien familiar; dos en uno puesto que también era el cumpleaños de mi madre. La comida y las bebidas bastaron para ponerme a dormir hasta la noche, cuando me desperté y entré a internet para disipar nervios.

El momento de la verdad:

Ése es cuando confirmas tu ingreso. Uno piensa aquí se acaba todo, ojalá haya valido la pena. Y efectivamente fue lo segundo.
Puesto 31, 1100 de puntaje... ya, déjenme alardear un poco. Después de bregar al fin, una vacante. La cereza en el pastel fue un emotivo correo de mi mejor amiga, quien me felicitaba por ello y hasta se había tomado al molestia de averiguar cómo había quedado... gracias, me haces sentir bien.
Pensar que hace unos meses miraba con frustración a la Fortaleza Blanca. Ahora siento que es parte de mí, o quizá yo sea parte de ella. A lo mejor, de una u otra manera, se cumplen ambas cosas: uno es parte de la universidad y la universidad es parte de tu vida.
Mis mejores deseos a todos cuanto apostaron por la Decana de América, por quiens ya son parte de la familia y por quienes continúan en la lucha. Un nuevo mundo espera...