martes, octubre 31, 2006

Guitarras contra calabazas


Aunque una amiga ya ha tratado acerca de éste tema, pienso que quienes celebran este Halloween, no se dan cuenta en lo absoluto de lo que hacen. Simplemente es imitar costumbres deformadas introducidas por los gringos que todo lo invaden. ¿Qué lleva renegar de una festividad que al menos es propia del Perú, como lo es el de la Canción Criolla, para adoptar una ajena por completo a nuestro acervo? Muchas veces es por imitación de estereotipos sociales: si nos damos cuenta, quienes celebran con más desparpajo ésta festividad extranjera son los descerebrados pitucos... en la televisión, vemos que los personajes de la farándula (lo que ya es de por sí algo estúpido), no tienen ningún empacho en decir que van a pasarla con calabazas y arañas. Cada vez son más escasas las coberturas de televisión a personajes de la música criolla, además que éstos cada vez más protagonizan escándalos, y que cada vez más decrecen en número.
Cabe aclarar (y ésto se va por lo religioso) que el Halloween no son más que ritos paganos (colgar motivos de brujas y calabazas, disfrazarse, pedir dulces que en un inicio eran frutas, etc.) que el tiempo ha deformado en juegos infantiloides; de hecho el nombre deriva de All Hallows Eve, o sea Noche Anterior al Día de todos los Santos; por lo mismo, la fiesta cristiana del 1 de noviembre ya estaba presente en el colectivo popular antes del desfile de huachafería, que es hoy.
En fin, parece ser que nuestro Día de la Canción Criolla está perdiendo la batalla. Todo porque existe la estúpida creencia que si copiamos costumbres extranjeras... bueno, no lo sé. ¿Acaso esperan lograr mayor aceptación? Lo peor es que las clases sociales más humildes la han aceptado. En mi barrio, y en los reportajes, veo que desde las urbanizaciones del Cono Norte y hasta en los cerros, los chiquillos salen ataviados y pintarrajeados; al menos este año no armaron la bullanga que acostumbran, en parte porque están creciendo, lo que es un alivio para quines queremos paz y sosiego. Pero tampoco resuenan, ni siquiera por parte de los viejos, el cajón y la guitarra de la tradicional Lima, nadie los recuerda.
Pero no todo está perdido. Si se toma conciencia, podemos darnos cuenta que somos de los pocos en el mundo, que tienen una fiesta para contrarrestar esta celebración foránea. Imagínense como las pasarán quienes no tengan una fiesta como la nuestra... poco podrían hacer para oponerse a la ocupación mental de su niños y jóvenes, atraídos por el anzuelo de la influencia foránea.
Así pues, la guitarra puede derribar a los murciélagos, y el cajón aplastar las calabazas... todo depende de nuestra voluntad.

1 comentario:

Lizette dijo...

Mucha razón... a veces me da cólera ver a gente que se olvida de lo que es nuestro muchos porque pretenden demostrar que son descendientes de otra cultura mucho "mejor". Pero... sinceramente odio eso. No sé por qué, pero me gusta mucho todo lo peruano... y aunque muchos digan que el Perú es un asco y se quieren largar del país, yo prefiero estar aquí para mejorarlo ¿no crees? Aunque no creo q pueda hacer mucho cuando poco a poco vemos a gente q se olvida de lo q es suyo, mejor dicho de su identidad... o sea... qué mierda ¿no?