martes, octubre 03, 2006

El jinete del APRAcalipsis


Alan, el Caballo loco, el más despreciable presidente de nuestro país, un desvergonzado ladrón que vuelve por obra y gracia de un pueblo ignorante, que llamó para sí de nuevo a este jinete del Apocalipsis, que cabalgando con un reluciente gabinete, una nueva treta habrá de utilizar para arruinarnos nuevamente.
Largas filas de "búfalos" serán los ejércitos de Gog y Magog, con la misión de reprimir a quien no se le haya proporcionado un carné del partido y esté haciendo alguna actividad "ilícita" ¿Así será la democracia que supuestamente defendía?
Y si recordamos, nadie podrá tener privilegios sino cuenta con dicho carné. ¿Acaso una marca que distinga su súbditos de los rebeldes?
Se dijo que el milico entenado de Chávez (véase Ollanta Humala) no fue competencia para un florero Alan, verborreico como él solo en el debate. Bien dicen que gallo viejo mata con el ala. Con el correr del tiempo, y con la victoria asegurada en las urnas, se ciñó la banda que los manipuladores medios de comunicación le ayudaron a obtener. Después de todo, prescritos su delitos, (que como toda mengua en la honra es una "herida fatal"), he impuesto un nuevo baile, el "teteo" y con un pueblo desmemoriado, ya nada le impedía ocupar el sillón. Su ascenso estaba consumado.
Este es pues un destructor que ninguna profecía había avizorado, aunque por entonces el Anticristo que temían los limeños centralistas (que no el resto de los peruanos) temían era Ollanta. Como sea, esperemos llegar en una pieza al final de este quinquenio, que se anuncia como un improbable Armagedón. ¿O será que lo peor ni siquiera ha comenzado? Esto dejará muy atrás las pretendidas caras diabólicas del WTC.

"La bestia que vi semejaba una pantera con patas de oso y fauces de león. Satanás le dio su poder y lo sentó en el trono de su imperio. Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero la herida mortal le fue curada. Entonces todos se maravillaron de la bestia y la siguieron. Alabaron a Satánas, que entregó el poder a la bestia, postrándose, dijeron: ¿Quién hay como la bestia? ¿Quien puede competir con ella?"
"Y que nadie pudiese comprar o vender sino el que tuviera la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre"

Apocalipsis 13, 2-4 ; 16

¡Despierten compatriotas! ¡Alan es un csm...!

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