viernes, setiembre 29, 2006

Dayana


Dayana es una ninfa de piel de canela, y cabellos de caoba. Imposible no sentirse obsesionado con su mirada penetrantre, y sus sinuosas curvas, su avasallante belleza y su demoledor encanto.
Cuanto diera por acariciar su piel de canela, por recorrer su mullida textura, y perderme en un torbellino de pasión entre sus caderas... ¿Pero qué me pasa? ¿Porqué incurro en un deseo per se absurdo? Ella no podría ser mía por la sencilla razón que nuestros mundos e hallan cruelmente separados. Aunque gaste infinitos fives y solicitudes de amistad por hi5, es poco probable que las acepte.
¿Quien fuera el bienaventurado que acaricia sus curvas o pueda mirarla fijamente sin caer exhausto? ¿Quien fuera el afortunado que al borde del éxtasis la lleve y le arranque gemidos y gritos? Oh, de
seguro que ninguno de nosotros mortales pudiera con esta dicha ser bendecido.
Cuanto más la veo a través de la reducida pantalla, más abjuro de todo cuanto sé acerca de la tentación. Vives ¿acaso para que nos muramos abrasándonos en el deseo de todos los días? Y es que con el pensamiento también se puede pecar...
Como dijera Adso de Melk, "era tan hermosa y temible como un ejército dispuesto para el combate", palabras que a su vez proceden del Sir hassirim... un libro aparentemente non sancto, (que ¡oh sorpresa! procede de nuestra Biblia) que le valió la condena a uno de su exégetas.
Pulchra sunt ubera quae paululum supereminent et tument modice. No podría s
er más acertado porque sus senos me parecieron dos gacelas gemelas pastando entre lirios, y su ombligo (aunque con un piercing) un cáliz colmado de vino embriagante, y su vientre haces de trigo en medio de flores.
¡Hijo, nada puede hacer el hombre cuando llega el loco amor! repito extasiado, pero al rato me pongo a pensar ¿Esto puede ser amor? como el mismo Adso me cuestiono, ¿Acaso no es lujuria bestial? Y me reprocho al fugaz instante ¡Erraste Fausto, era una ilusión diabólica, bestial, y si pecaste siendo bestia ahora sigues pecando con negarte a reconocerlo!
Dulce Dayana, donde quiera que estés, no dejaré de pensar en ti... aunque la vida se me vaya en ello.

domingo, setiembre 24, 2006

Regresa



Un día meditando,
mis pasos se perdieron
en la bruma del recuerdo
en la infinidad del tiempo.

Por mas que quise negarte
sólo tú eras visible pues
en mi corazón están tus huellas
y en mi piel llevo tus heridas

En tus ojos está la puerta
a un maravilloso mundo feliz
donde no existe la tristeza

a un paraíso surrealista
donde la liberación eres tú
y la única verdad es tu amor.

Y sin embargo, estás tan lejos
una distancia tan angustiante
que la razón se me escapa
y los días que me asfixian.

Un ritmo implacable, desaforado
me trae tu dulce recuerdo;
sólo un deseo ocupa mi corazón
y es volverte a ver.